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title: "Atencia, el soldado del recorte: ajuste para los trabajadores, acomodo para los propios"
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description: "Mientras médicos y personal sanitario denuncian recortes de guardias, auditorías y pérdida de espacios de decisión, la nueva gestión suma funcionarios que no son médicos y profundiza el malestar dentro del sistema de salud pública."
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date_published: "2026-06-09T10:47:00-03:00"
date_modified: "2026-06-09T11:32:15-03:00"
tags:
  - "Falta de médicos"
  - "Gobierno de Gildo Insfrán"
  - "Guardias"
  - "Ministro Juan Carlos Atencia"
  - "Recargos"
  - "Recortes en salud"
author_name: "leonardo fernández acosta"
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author_bio: "Licenciado en Comunicación Social UNLP"
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# Atencia, el soldado del recorte: ajuste para los trabajadores, acomodo para los propios

Cuando el gobernador decidió reemplazar al histórico ministro Aníbal Gómez por Juan Carlos Atencia, el mensaje que intentó transmitir fue el de una renovación. La llegada de una nueva conducción al Ministerio de Desarrollo Humano parecía anunciar una etapa de corrección de errores, orden administrativo y recuperación de un sistema sanitario que desde hace años acumula reclamos por falta de recursos, escasez de profesionales, problemas de gestión y crecientes dificultades para brindar respuestas adecuadas a la población.

Sin embargo, a pocos meses de su desembarco, la sensación que predomina entre numerosos trabajadores de la salud es exactamente la contraria. Lejos de observarse una mejora sustancial, las quejas apuntan a que la situación se ha agravado y que los ajustes recaen, una vez más, sobre quienes sostienen diariamente hospitales y centros de salud.

Según denuncian profesionales del sector, la nueva gestión habría iniciado un fuerte recorte de horas de guardia que podría alcanzar entre 7.000 y 8.000 horas. El recorte ya habría empezado pero se nota más en algunas localidades como Clorinda. Mientras se exige a médicos y trabajadores hacer más con menos recursos, se multiplican las críticas por modificaciones laborales, auditorías permanentes, amenazas de sumarios y un clima de incertidumbre que golpea especialmente a quienes están en la primera línea de atención.

La contradicción resulta evidente. Por un lado, se argumenta la necesidad de ajustar gastos y reducir prestaciones. Por el otro, aparecen nuevas estructuras administrativas y cargos jerárquicos cuya utilidad concreta muchos trabajadores dicen desconocer.

Uno de los casos que más cuestionamientos genera es el de Luis Lukach, ex jugador de voley sin ningún título de grado, quien anteriormente se desempeñaba en la coordinación del programa Ciudades, Municipios y Comunidades Saludables del Ministerio de Desarrollo Humano y que hoy habría adquirido una relevancia creciente dentro del ministerio, acompañado de una jerarquía y sueldo de Subsecretario. Paralelamente, la doctora Elizabeth Orbegozo, quien se desempeñaba como directora de Atención a Establecimientos del Primer y Segundo Nivel, también habría sido promovida a funciones de mayor jerarquía dentro de la nueva estructura, entre otros nuevos funcionarios fuertemente criticados por sus pares.

Las críticas no se centran únicamente en los nombres sino en la lógica de las designaciones. Mientras médicos especializados denuncian pérdida de espacios de decisión y recortes en sus condiciones laborales, observan cómo crece una estructura burocrática cuya función no siempre aparece claramente definida.

La situación también se refleja en el Hospital Central, con el nuevo director, Martín Puga, donde los cambios en la conducción derivaron en modificaciones profundas dentro de las áreas de enfermería y coordinación de salas. Las auditorías que se habrían realizado en la parte de informática y el SIPEC, quedaron en el silencio más oscuro pero si fueron notorios los cambios de funciones en el personal.

Trabajadores del sector señalan que determinadas responsabilidades que históricamente estuvieron bajo conducción médica hoy son ejercidas por licenciadas en enfermería, como estaría ocurriendo en la coordinación de1 y 2 nivel en los centros de salud.

En el Hospital Interdistrital Evita, el personal vive momentos de incertidumbre debido a un acomodamiento de la nueva directora, Dra. Paula Ramírez. A ciencia cierta no saben si está tratando de acomodarse a la oficina o no sabe como manejar un establecimiento de estas dimensiones.

El problema de fondo es mucho más grave que una simple reorganización administrativa. Lo que está en discusión es la capacidad real del sistema público de salud para seguir funcionando con eficiencia. Hospitales sobrecargados, profesionales agotados, escasez de especialistas y una estructura administrativa que parece expandirse mientras se reducen prestaciones constituyen una combinación preocupante.

A ello se suma una percepción cada vez más extendida dentro del propio ministerio: que las decisiones estratégicas no se toman necesariamente en el despacho del ministro. Numerosas fuentes sostienen que el verdadero poder de decisión continúa concentrado en otras áreas del Gobierno provincial, particularmente en los sectores vinculados a Economía, Planificación y la Secretaría General pero el nuevo ministro tendría espacio para acomodar a los suyos.

Si esa percepción es correcta, la figura de Atencia corre el riesgo de quedar reducida a la de un administrador de decisiones ajenas. Y cuando un ministro carece de margen real para conducir, la consecuencia suele ser una gestión sin rumbo propio. Ni hablar de que a la falta de un perfil que proyecte certezas a profesionales médicos y auxiliares, el nuevo soldado del recorte, nombra a personas que irritan a los militantes que "patean la calle y el interior". Según manifestaron enojados, "Estos que se acomodaron nunca militaron" aseguraron.

La salud pública de Formosa atraviesa uno de sus momentos más delicados. Los problemas acumulados durante años no se solucionan cambiando nombres en los despachos ni reorganizando organigramas. Mucho menos ajustando sobre médicos, enfermeros y trabajadores que ya soportan una enorme presión cotidiana.

Porque cuando faltan profesionales, cuando se reducen guardias, cuando aumentan los conflictos internos y cuando el personal denuncia persecuciones en lugar de recibir respaldo, la pregunta deja de ser quién ocupa el ministerio. La verdadera pregunta es quién está gobernando la salud pública de Formosa y hacia dónde la está llevando.

Por ahora, la respuesta que surge desde hospitales y centros de salud parece inquietante: se cambió al ministro, pero los problemas siguen allí. Y algunos sostienen que incluso son más graves que antes.

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