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title: "La industria formoseña de las reuniones: mucho VUCE, poco Comercio Exterior"
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description: "Mientras el Gobierno de Gildo Insfrán acumula reuniones, funcionarios, diagnósticos y fotografías sobre comercio exterior, Formosa sigue aportando apenas el 0,05% de las exportaciones argentinas. Décadas de “Modelo Formoseño” y una burocracia especializada en anunciar potencial no lograron convertir ese supuesto potencial en dólares, empresas exportadoras ni mercados internacionales. Mucho VUCE, mucha reunión, mucho federalismo declamado y los resultados son un fantasma carísimo."
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date_published: "2026-10-01T11:55:00-03:00"
date_modified: "2026-10-01T12:02:10-03:00"
tags:
  - "Comercio Exterior"
  - "Gobierno de Gildo Insfrán"
  - "Negocios fantasma"
  - "No existís"
  - "VUCE"
author_name: "leonardo fernández acosta"
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author_bio: "Licenciado en Comunicación Social UNLP"
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# La industria formoseña de las reuniones: mucho VUCE, poco Comercio Exterior

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Formosa volvió a Buenos Aires para participar del Primer Encuentro Nacional de la Red VUCE, una reunión presentada como un espacio para intercambiar diagnósticos, compartir experiencias y fortalecer el comercio exterior con una mirada federal. En representación de la provincia estuvo Verónica Álvarez, de la Dirección de Comercio. Hubo diagnósticos sobre los sectores productivos, análisis de los problemas logísticos, propuestas para mejorar herramientas, centralización de información, programas, servicios y hasta la intención de llevar estas herramientas a los municipios del interior. Un festival de conceptos que suenan muy bien en un comunicado oficial, pero que chocan brutalmente con el resultado de la economía formoseña cuando se la mide con una vara bastante menos poética: los dólares que efectivamente genera.

Porque Formosa lleva décadas hablando de potencial productivo, desarrollo, integración regional, industrialización, agregado de valor y exportaciones, pero cuando llega la hora de mirar los números aparece una realidad mucho menos épica. En 2024 la provincia exportó alrededor de 37 millones de dólares y representó apenas el 0,05% de las exportaciones nacionales. Formosa quedó ubicada en el puesto 24 entre las jurisdicciones del país. En 2025 las exportaciones continuaron siendo reducidas y extremadamente concentradas: alrededor de 29 millones de dólares, con los cereales representando casi dos tercios del total. La provincia que durante décadas fue presentada como una reserva de oportunidades productivas continúa teniendo una participación prácticamente testimonial en el comercio exterior argentino.

Y ahí aparece la verdadera dimensión de esta nueva reunión. No se trata de cuestionar que una funcionaria participe de una jornada técnica ni de negar la utilidad de una herramienta como la VUCE. La facilitación del comercio exterior puede ser necesaria y el asesoramiento a empresas también. El problema aparece cuando la política pública parece conformarse con producir actividad institucional en lugar de resultados económicos. Reuniones, capacitaciones, diagnósticos, mesas de trabajo, programas, fotografías y comunicados generan una sensación permanente de movimiento, mientras el resultado estructural permanece casi inmóvil.

La maquinaria del Modelo Formoseño tiene una particular habilidad para convertir cualquier actividad administrativa en una gesta de gobierno. Una reunión se convierte en política de Estado. Una capacitación se transforma en desarrollo productivo. Un diagnóstico pasa a ser una estrategia exportadora. Un encuentro nacional se presenta como avance del federalismo. Y una fotografía de funcionarios alrededor de una mesa termina funcionando como certificado de que algo está ocurriendo. El problema es que el comercio exterior no se mide por cantidad de reuniones. Se mide por exportaciones concretadas, empresas que venden afuera, mercados conquistados, productos con valor agregado y dólares que ingresan a la economía provincial.

Formosa tiene productores, campos, ganadería, agricultura, arroz, maíz, soja, algodón, madera, alimentos y empresas que pueden producir. También tiene una ubicación geográfica que podría ser utilizada como ventaja estratégica para relacionarse con Paraguay y con los mercados regionales. Sin embargo, el supuesto potencial productivo continúa siendo mucho más grande que su expresión concreta en el comercio internacional. El potencial es una promesa; la exportación es un hecho. Y los hechos son bastante más pequeños que la propaganda.

La propia trayectoria de la política de promoción del comercio exterior permite observar esa distancia. Verónica Álvarez aparece documentada en tareas de asesoramiento a empresas, estudios de mercado, costos de exportación, recupero de IVA, requisitos sanitarios, clasificación arancelaria y programas destinados a preparar empresas para exportar. También participó en iniciativas como Exporta Simple y Norte Grande Exporta. Todo eso puede ser parte de una política pública razonable. Pero la pregunta que queda pendiente no es sobre la cantidad de actividades realizadas, sino sobre cuántas de esas asistencias terminaron transformándose en exportaciones permanentes y significativas.

Porque ahí se produce el choque entre la burocracia y la economía real. Una empresa puede recibir asesoramiento durante meses y seguir sin exportar. Puede tener un estudio de mercado y no conseguir un comprador. Puede conocer los requisitos de SENASA y no resolver sus costos logísticos. Puede participar de un programa de internacionalización y no concretar una operación. Por eso, el éxito de una política de comercio exterior no puede medirse por la cantidad de empresarios que asistieron a una capacitación ni por la cantidad de funcionarios que participaron de una reunión. Tiene que medirse por lo que ocurrió después.

Y después, en Formosa, los números siguen siendo pequeños.

Mientras el Gobierno provincial continúa utilizando el lenguaje de la internacionalización, la estructura exportadora permanece concentrada en pocos productos y con una participación marginal dentro del comercio exterior argentino. Eso revela un problema mucho más profundo que la ausencia de una herramienta administrativa. Revela las limitaciones de un modelo económico que durante décadas hizo del Estado el principal organizador de la actividad económica y que todavía no consiguió construir un sector privado exportador suficientemente amplio y dinámico.

La VUCE puede abrir una puerta, pero alguien tiene que producir detrás de esa puerta. Puede ordenar información, facilitar trámites y conectar organismos, pero no puede fabricar competitividad. Puede acercar una empresa a un mercado, pero no puede obligar a un comprador extranjero a comprarle. Puede explicar cómo exportar, pero no puede resolver por sí sola los costos de transporte, infraestructura, financiamiento, escala productiva o falta de inversión. Y mucho menos puede reemplazar una estrategia económica capaz de generar empresas que no dependan permanentemente del Estado para sobrevivir.

Por eso el Primer Encuentro Nacional de la Red VUCE debería ser leído también como una oportunidad para mirar el resultado acumulado de tantos años de política pública. No alcanza con volver de Buenos Aires con nuevos contactos, nuevas propuestas y nuevos diagnósticos. La provincia necesita transformar reuniones en operaciones, asistencia en exportaciones y potencial en ingresos concretos. De lo contrario, la política de comercio exterior corre el riesgo de convertirse en otra dependencia de la gran fábrica de comunicados del Gobierno provincial.

El contraste resulta todavía más evidente cuando se observa la magnitud de la economía nacional. Argentina exporta decenas de miles de millones de dólares cada año y participa de mercados internacionales en energía, agroindustria, minería, manufacturas, servicios y alimentos. En ese mapa, Formosa aparece prácticamente como una nota al pie. Y después de tantos años de “Modelo Formoseño”, esa situación ya no puede explicarse solamente por la falta de oportunidades. También obliga a mirar las decisiones políticas, las prioridades presupuestarias, la infraestructura, la logística, el clima de inversión y la capacidad real de generar una economía privada orientada hacia afuera.

El problema no es que Formosa participe de reuniones. El problema es que parece haber convertido las reuniones en sustituto de los resultados. Una provincia puede pasar años diagnosticando sus problemas y seguir exactamente en el mismo lugar. Puede crear programas, oficinas, direcciones, mesas de trabajo y redes de cooperación y continuar exportando prácticamente nada en términos relativos. Puede producir una interminable sucesión de fotografías institucionales mientras su participación en las exportaciones nacionales permanece clavada en una cifra insignificante.

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