
"Este señor no nos representa": graduados de Humanidades rechazan la firma del ex Decano Olmedo en sus títulos universitarios
leonardo fernández acosta
La crisis institucional de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) suma un nuevo capítulo y ahora tiene como protagonistas a quienes, después de años de estudio, pretenden recibir sus títulos universitarios sin que en ellos aparezca la firma de una autoridad cuya legitimidad fue cuestionada y posteriormente alcanzada por una decisión del máximo órgano de gobierno universitario.
Graduados del Profesorado y de la Licenciatura en Geografía presentaron una nota administrativa dirigida al Rectorado para manifestar formalmente su rechazo a que el exdecano de la unidad académica suscriba los diplomas que acreditan su formación. El planteo no deja lugar a interpretaciones ambiguas. En el escrito, los egresados expresaron de manera categórica: “Este señor no nos representa, ni moral ni académicamente por lo que no lo asumimos como autoridad y tampoco queremos que nuestro título lleve su firma”.
La contundencia de la declaración refleja el malestar de los graduados frente a una situación que consideran incompatible con la legitimidad que debe respaldar la documentación expedida por una universidad pública. Para ellos, la discusión no es meramente administrativa ni se reduce a una disputa entre sectores de la comunidad académica: está en juego quiénes están habilitados para ejercer la autoridad institucional y suscribir documentos que certifican una trayectoria universitaria.
El reclamo llega después de que el Consejo Superior de la UNaF resolviera, el 9 de octubre, declarar la nulidad de las elecciones de decanos realizadas el 13 de diciembre de 2024 en las facultades de Humanidades, Recursos Naturales y Administración, Economía y Negocios. La decisión alcanzó a las conducciones encabezadas por Rafael Olmedo, María Rosa Sanabria y Carlos Aníbal Martínez, respectivamente.
Según los antecedentes expuestos durante el tratamiento del caso en el Consejo Superior, la investigación puso bajo la lupa el cumplimiento de los requisitos estatutarios exigidos para acceder a esos cargos. Entre los cuestionamientos se señaló que los tres decanos no reunían los cinco años de antigüedad invocados como requisito y que tampoco cumplían, al momento de las elecciones, con la exigencia de ser o haber sido profesores ordinarios por concurso público de antecedentes y oposición en una universidad nacional.
Sobre esa base, el órgano de gobierno universitario adoptó una resolución que modificó sustancialmente el escenario institucional de las tres facultades. Ahora, el reclamo de los graduados de Humanidades traslada las consecuencias de esa decisión al terreno concreto de la expedición de los títulos universitarios.
La presentación ante el Rectorado plantea una cuestión que las autoridades deberán resolver: cómo garantizar que los diplomas sean suscriptos por quienes se encuentren legal e institucionalmente habilitados para hacerlo, de acuerdo con la normativa vigente y las decisiones adoptadas por los órganos competentes de la Universidad.
El mensaje de los egresados es inequívoco. No quieren que sus títulos, fruto de años de esfuerzo y formación académica, queden asociados a una autoridad que expresamente desconocen. Su posición introduce un elemento adicional en una crisis que ya no se limita a las resoluciones del Consejo Superior ni a las controversias sobre los procedimientos electorales: también compromete la confianza de quienes transitaron las aulas de la institución y ahora reclaman garantías sobre la validez institucional de la documentación que acredita sus estudios.
La pelota quedó en el Rectorado. La respuesta administrativa deberá determinar cómo se instrumenta el pedido y qué autoridades corresponden para la firma de los diplomas. Mientras tanto, los graduados dejaron asentada su posición con una frase que sintetiza el conflicto y expone la profundidad del cuestionamiento: “Este señor no nos representa”.


Doble crimen en Gran Guardia: el sospechoso fue detenido en Santa Fe tras escapar en micro

Formosa se convirtió en el insulto que los candidatos usan para hablar mal de Córdoba

Mónica Rodríguez y la campaña de difamación en medios gildistas contra opositores y el PAMI

