Mientras tres decanos de la Universidad Nacional de Formosa enfrentan denuncias por presuntamente no reunir los requisitos legales para ejercer sus cargos, una nueva controversia por la incorporación de una representante al Consejo Superior, mediante una medida judicial excepcional, profundiza una crisis institucional que ya no gira en torno a la educación, sino a la legitimidad de quienes conducen la casa de altos estudios.