Darío Di Martino no solamente perdió el control de una sesión del Concejo Deliberante. Perdió algo mucho más importante: el reflejo institucional que debería tener quien ocupa la Presidencia del cuerpo. Frente a un concejal insistente, respondió con intolerancia, con el reglamento como escudo y con la mayoría como mecanismo para cerrar el micrófono.
La mayoría del STJ puso el foco en la duda sobre cómo murió Rosa de Jesús Machuca, pero dejó en segundo plano el contexto de violencia, amenazas, control y hostigamiento que rodeaba a la víctima. Así, todo un historial de violencia terminó enfrentado a una duda que, en el razonamiento de tres jueces, alcanzó para derribar una condena a perpetua y ordenar la inmediata libertad de Araujo.
El Campus de la Universidad Nacional de Formosa volvió a ser escenario de daños y hechos de violencia. Esta vez, el blanco fue el Comedor Universitario. Rompieron el vidrio de la puerta principal y forzaron una de las puertas de emergencia. La reiteración de episodios vuelve a poner bajo la lupa la seguridad dentro de la institución.
Insfrán volvió a hablar como si fuera el dueño del calendario político argentino. Dijo que Milei “va a tener un gran susto” en las elecciones, acusó al Presidente de fascista, reivindicó la “tercera posición” y aseguró que Formosa no mira a Europa sino hacia adentro del país. El problema es que, mientras el gobernador anuncia sustos electorales para los demás, todavía no tiene resuelto si él mismo podrá aparecer en una boleta.
La ofensiva diplomática y militar de Milei por la soberanía de las Islas Malvinas encuentra un eco inesperado en Washington, donde Donald Trump abrió la puerta a revaluar la neutralidad histórica de Estados Unidos. Una oportunidad que la Argentina no puede desaprovechar.