
Un cuarto de siglo en el poder: Insfrán entregó algunas propiedades y dijo que otras “están en el limbo”
El mandatario les respondió a los que le exigen su declaración jurada de bienes: “Que vayan a llorarle a Gardel”.
h1.entry-title { font-size: 48px; /* tamaño grande para el título */ color: darkred; text-align: center; /* opcional, centra el título */ }

El mandatario les respondió a los que le exigen su declaración jurada de bienes: “Que vayan a llorarle a Gardel”.

El fin de la omnímoda discrecionalidad: cómo la gestión de un diputado logró reactivar obras paralizadas y desnudó el uso de la infraestructura como botín político en Formosa

Mientras gestiona el silencio legislativo, la diputada Parola se dedica a negar las obras que otros consiguen, confirmando que su rol se limita a ser la voz del feudo en Buenos Aires, no la mano que trabaja por Formosa.

Gildo Insfrán, de vacaciones bajo secreto, se pierde el anuncio de un subsidio energético que Formosa necesita hace décadas y que nunca gestionó con sus aliados. Lo logró Milei. La ironía política perfecta: el "monstruo" libera, el "protector" desaparece.

Mayans descansa en una playa de la costa bonaerense a la que la inmensa mayoría de los formoseños nunca podrá acceder: no por falta de ganas, sino por salarios que no alcanzan, distancias imposibles y un modelo de poder que condena a muchos a no conocer jamás el mismo descanso que disfrutan quienes dicen representarlos.

Lo que está en juego excede largamente una polémica circunstancial o una pelea de redes sociales. Aquí se expone un mecanismo preocupante: un alto funcionario provincial se vale de registros sensibles, de procedencia nunca aclarada, para montar una operación de desgaste contra una dirigente opositora, amparado en un anonimato tan oportuno como funcional y amplificado por el aparato mediático oficial. No es azar ni torpeza: es un libreto conocido que muestra cómo el poder administra la intimidación desde el Estado.