
Parola pintada al óleo: el retrato de una diputada que solo sabe negar, mientras otros hacen la obra que su gestión no encuentra
leonardo fernández acosta
Resulta particularmente ilustrativo, cuando no tragicómico, escuchar a la diputada nacional Graciela Parola pontificar sobre la inexistencia de obras para Formosa en el presupuesto, mientras su gestión legislativa en los últimos períodos se caracteriza por una productividad que raya lo etéreo. La legisladora, convertida más en una portavoz ritual del gobierno provincial que en una representante proactiva en el Congreso, parece confundir su rol: su trabajo no es únicamente desmentir y negar, sino gestionar y proponer.
Mientras el diputado Atilio Basualdo lograba, con hechos concretos y gestión efectiva, la reactivación de obras clave anunciada por Vialidad Nacional, la señora Parola se limita al ejercicio estéril de la descalificación. Su argumento se reduce a un "no hay nada" y a un "todo es mentira", sin ofrecer a los formoseños una sola alternativa, un solo proyecto propio presentado, una sola gestión verificable que compita con esa realidad que ella niega.
Su encono no parece dirigido a la falta de soluciones para su provincia, sino hacia quienes, desde otro espacio político, consiguen mover la aguja del estancamiento. Prefiere refugiarse en tecnicismos procesales del presupuesto, legítimos en su análisis, para esconder una verdad de fondo: ella y su bloque han sido incapaces de forzar, negociar o garantizar en los últimos años la concreción de esas obras que hoy reactiva una gestión opositora.
La diatriba final, cargada de consignas políticas y referencias extemporáneas a "mandantes norteamericanos", delata el verdadero objetivo de su intervención: no aclarar el panorama presupuestario para beneficio de los ciudadanos, sino defender un relato de victimización y realizar un acto de campaña electoral. Es el discurso de quien, al no poder mostrar obras propias, se dedica a denostar las ajenas.
La diputada qué encima es miembro de la Comisión de Presupuesto tiene como único logro tangible emitir desmentidas. Sería positivo para parecer seria en sus declaraciones, que se ocupara de su banca donde puede traducir lo que piensa, en soluciones concretas más allá de la defensa férrea de un modelo que, según los hechos recientes, requiere de gestiones ajenas para reactivar su infraestructura paralizada.
La Sra. Parola ejemplifica la peor forma de hacer política: la del inmovilismo justificado en la queja perpetua. Mientras otros gestionan, ella niega. Mientras algunos obtienen resultados, ella teoriza sobre conspiraciones. Formosa merece más que una diputada cuya principal obra sea un archivo de desmentidas. Merece representantes que, independientemente del color político, prioricen el hormigón de las soluciones sobre el cemento de la retórica vacía.


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