
Concejo Deliberante de Formosa: Mattia Canepa Neme afirmo que "Se pasan el reglamento por el orto"
leonardo fernández acostaLa escena es tan simple como preocupante: una comisión clave del Honorable Concejo Deliberante de Formosa quedó directamente paralizada porque su presidente decidió viajar al exterior. No hubo reemplazo efectivo, no hubo continuidad institucional, y lo más grave: hubo decisión política de frenar.
La Comisión de Transporte y Tránsito —un área sensible en cualquier ciudad— no sesionó esta semana por la ausencia de su titular, el concejal oficialista José Delguy, quien se encuentra en un viaje “oficial” a China. Pero el problema no termina ahí. Ante ese vacío, la vicepresidenta de la comisión, Macarena Romero, intentó sostener el funcionamiento institucional. La respuesta del bloque oficialista fue el bloqueo: los concejales Horacio Petit e Hilda Segovia directamente se negaron a participar.
El argumento expuesto no deja lugar a matices: “esperar a que vuelva el presidente”.
Pero el trasfondo es aún más grave. Según confirmó a este medio el concejal Matías Canepa Neme, existía la intención de tratar un dictamen junto a Romero dentro de la comisión de Transporte. Sin embargo, ese punto ni siquiera fue incorporado al orden del día. Es decir: no solo se paralizó la comisión, sino que además se bloqueó deliberadamente el tratamiento de temas.
“Se pasan el reglamento por el orto”, disparó Canepa Neme, en una definición que, más allá del tono, describe con precisión el clima institucional.
Lo que podría parecer una excusa administrativa revela, en realidad, una lógica política profundamente arraigada: sin conducción oficialista, no hay institucionalidad. Sin la firma del poder, no hay dictamen. Sin el visto bueno del esquema dominante, no hay debate.
La frase de Romero —“Las instituciones no son de nadie. El compromiso con los vecinos no puede tomarse licencia”— expone con crudeza el trasfondo del conflicto. No se trata de un problema de agenda ni de protocolo. Se trata de la apropiación política de los órganos del Estado.
Porque una comisión no es propiedad de su presidente. Ni de un bloque. Ni de un partido. Es una herramienta de funcionamiento democrático que debería garantizar continuidad, aún en ausencia de sus autoridades.
Sin embargo, lo que ocurrió esta semana en el Concejo Deliberante de Formosa muestra exactamente lo contrario: una estructura que depende más de la voluntad política que de las reglas institucionales. Una comisión que no trabaja porque no quieren que trabaje.
Y en el medio, como siempre, quedan los vecinos. Los mismos que esperan respuestas sobre transporte, tránsito, seguridad vial. Los mismos que no pueden “esperar a que vuelva el presidente”.


"La condena es nula": el abogado de Paoltroni detalla las seis irregularidades del fallo por desmonte en Formosa

Cerca del juicio oral: Megacausa con vacas falsas y un Banco Nación Formosa que prestaba a ciegas

Orden tardío y a medias en La Libertad Avanza: el intento de control llega cuando el desborde ya era evidente

