
Luis Basterra: El converso ambiental de Insfrán y amigo de las topadoras deforestadoras
leonardo fernández acostaHay algo profundamente irritante en ver a Luis Basterra pararse frente al micrófono en el Congreso de la Nación, con ese tono de superioridad moral, señalando con el dedo a otro diputado por violar la Ley de Bosques. Irritante y, sobre todo, hipócrita. El pasado que lo condena
Porque los formoseños sabemos quién es Luis Basterra. Y sabemos que el hombre que hoy pontifica sobre la protección del ambiente fue, durante seis años clave (2003-2009) , el Ministro de la Producción y Ambiente de la provincia de Formosa . La misma provincia que, según las denuncias de Greenpeace, vio cómo la deforestación se cuadruplicó después de la sanción de la Ley de Bosques en 2007 . La misma provincia que perdió 449.646 hectáreas de bosque nativo entre 2008 y 2021.
Y Basterra no fue un espectador pasivo de esa masacre ambiental. Fue ministro durante el período crítico en que la ley se implementaba o más bien, no se implementaba en Formosa.
La coartada técnica del ingeniero
Lo más grave no es sólo lo que hizo, sino cómo lo hizo. Busquemos en el registro histórico.
En febrero de 2009, cuando organizaciones ambientalistas como Greenpeace, Vida Silvestre y Fundapaz reclamaban a los gritos la reglamentación de la Ley de Bosques que llevaba 14 meses sin aplicarse, ¿qué hacía el Ministro de Producción y Ambiente de Formosa? El ingeniero Luis Basterra salía en Clarín a justificar la demora. Según el diario, Basterra señalaba que el primer borrador de reglamentación había sido "objetado por su complejidad" y que la nueva versión "simplificaba la instrumentación de la ley" .
¿El resultado de esa "simplificación"? Las organizaciones ambientalistas denunciaron que se eliminaron las pautas sobre procesos participativos y mecanismos de consulta a comunidades indígenas y campesinas . Basterra, con la soberbia del técnico que cree saberlo todo, desestimó el reclamo: "Hay cosas que no requieren ser reglamentadas porque la misma ley, al ser de presupuestos mínimos, las explicita", declaró .
Traducción: "Déjenme manejar el tema a mí, que yo sé lo que conviene. Yo la se lunga"
Y mientras Basterra hablaba de "simplificación", las topadoras seguían avanzando sobre el bosque formoseño. Porque esa era la verdadera agenda: facilitar el desmonte, no proteger el ambiente.
El contubernio con el poder
Basterra fue Ministro de la Producción de Formosa durante seis años. Seis años en los que el gobernador Gildo Insfrán consolidó un modelo productivo basado en el desmonte y la sojización. Seis años en los que Basterra fue el brazo ejecutor de ese modelo.
Y cuando dejó el ministerio, no se fue a hacer otra cosa. Se fue a ser Vicepresidente del INTA (2009-2011), luego Diputado Nacional (2011-2019), luego Ministro de Agricultura de la Nación (2019-2021), después Ministro de Cultura y Educación de Formosa (2021-2023) y ahora Diputado Nacional de vuelta.
Basterra ha vivido del Estado durante casi tres décadas. Ha pasado de un cargo a otro, de una provincia a la Nación y de vuelta a la provincia, siempre dentro del aparato público, siempre acumulando poder y prebendas. Es la definición misma del político profesional que nunca pisó el sector privado, que nunca tuvo que rendir cuentas a un empleador real.
La conversión estratégica
Y ahora, este mismo hombre, que fue parte activa del proceso que destruyó los bosques formoseños, que justificó la demora en la reglamentación de la ley que hoy dice defender, que fue ministro durante el período en que la deforestación se disparó, ahora se para en la Cámara de Diputados y acusa a otro de violar la Ley de Bosques.
¿De qué nos habla Basterra? ¿De la "impunidad"? ¿Del "contubernio para burlar un fallo ejemplar"?
Por favor.
El diputado Basualdo habrá hecho lo que haya hecho y la justicia determinará su responsabilidad, pero que venga Basterra a dar lecciones de moral ambiental es un insulto a la inteligencia de los formoseños y de todos los argentinos.
El doble discurso
Porque en el Congreso, con micrófono y tribuna, Basterra habla como un cruzado ambiental. Cita el artículo 41 de la Constitución. Exige el cumplimiento de la ley. Le pide al Presidente de la Cámara que "prestigie con su obra a este honorable cuerpo legislativo".
Pero los formoseños sabemos que cuando Basterra tenía el poder real, cuando era Ministro de la Producción y Ambiente, cuando participaba en el COFEMA, cuando decidía cómo se aplicaba la ley en su provincia, las topadoras no se detuvieron. Los bosques siguieron cayendo. Y las multas, si es que alguna vez se aplicaron, no frenaron el avance del agronegocio.
Basterra no es un ambientalista. Es un operador político que hoy, estratégicamente, se viste de verde porque le conviene. Porque señalar a Basualdo le permite marcar territorio, mostrarse como "el bueno" y construir una imagen que borre su propio pasado.
La hipocresía como método
Las preguntas que jamás Basterra podría responder, jugando a ser serio, serían: ¿Dónde estaba usted, señor diputado, cuando Formosa perdía 32.000 hectáreas de bosque por año?
¿Dónde estaba cuando Greenpeace denunciaba que la deforestación se había cuadruplicado bajo su gestión?
¿Dónde estaba cuando las comunidades indígenas y campesinas pedían ser consultadas y usted decía que "no era necesario reglamentarlo"?
Se desintegraría como un muñeco de cenizas.
No nos mienta, diputado
Los formoseños no somos tontos. Vemos el teatro. Sabemos que el Basterra que hoy habla de ambiente y de justicia es el mismo que durante seis años fue cómplice de la destrucción de nuestros bosques. El mismo que justificó demoras que favorecían a los desmontadores. El mismo que construyó su carrera política sobre los escombros del monte nativo.
Que Basterra hable de "impunidad" es, como mínimo, grotesco. Porque la verdadera impunidad en Formosa, la que permitió que se perdieran cientos de miles de hectáreas de bosque, tuvo en él a uno de sus principales artífices.
Así que no, diputado. No nos venga a dar lecciones. Usted no es un ejemplo de nada, salvo de cómo la hipocresía política puede trepar hasta las más altas esferas del poder.
Los formoseños lo conocemos. Y no olvidamos.


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