La historia oculta de Lucía Sosa: la mujer imputada por la muerte de su hija y bajo investigación por otros dos casos pasó por el Hogar Renacer de Formosa

Noemí convivió con la hoy detenida en el Hogar Renacer de Formosa y afirmó que las adolescentes le temían por sus reiterados episodios de agresividad. Según su testimonio, las perseguía con cuchillos, recibía medicación y tenía conductas imprevisibles mucho antes de convertirse en madre. Sus declaraciones surgen mientras la Justicia investiga el presunto asesinato de su propia hija y las circunstancias que rodearon otras muertes de menores de su entorno.
28/07/2026leonardo fernández acostaleonardo fernández acosta

La imagen de Lucía Sosa esposada y acusada de estar involucrada en la muerte de su propia hija volvió a remover un pasado que hasta ahora permanecía oculto. Desde Corrientes, una mujer identificada como Noemí decidió romper el silencio luego de reconocer en los noticieros el rostro de quien, décadas atrás, había compartido con ella el Hogar Renacer de Formosa, una institución destinada a adolescentes judicializadas.

"Quiero justicia por los chicos", fue la primera razón que dio para explicar por qué aceptó hablar públicamente. Según relató, convivió con Lucía durante su adolescencia y, desde entonces, su comportamiento le generaba temor. "Ya tenía problemas de la cabeza, no era normal", afirmó, aclarando que se trata de su percepción de aquellos años.

Noemí recordó que ambas permanecieron en el Hogar Renacer cuando tenían entre 15 y 17 años. Allí, aseguró, Lucía protagonizaba episodios violentos que alteraban la convivencia cotidiana. "Era una persona muy agresiva. Nos corría con cuchillos adentro del hogar", sostuvo. Según su relato, esas situaciones obligaban a la intervención inmediata del personal, que lograba contenerla y medicarla antes de que pudiera lesionar a alguien.

La exinterna describió una conducta que, según ella, era imprevisible. Dijo que Lucía podía encontrarse tranquila y, sin motivo aparente, cambiar completamente de actitud. "De golpe reaccionaba mal. Estábamos escondidas debajo de una mesa y empezaba a perseguirnos", recordó. Aseguró que todas las adolescentes le tenían miedo y que esa conducta era conocida tanto por el personal del hogar como por los docentes de la escuela a la que asistían.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de su testimonio fue la afirmación de que Lucía demostraba un marcado rechazo hacia los niños incluso antes de convertirse en madre. Noemí contó que cuando pequeños se acercaban a jugar cerca del hogar, la joven reaccionaba con enojo y los ahuyentaba. "Le tenía bronca a los chicos. Le molestaban los ruidos de las criaturas", declaró.

Consultada sobre el origen de Lucía y las razones por las cuales había ingresado al hogar, Noemí admitió no conocer mayores detalles. Explicó que todos los adolescentes llegaban mediante una orden judicial y que nunca supo si provenía del interior de la provincia o de la ciudad de Formosa. Tampoco conocía información sobre su familia ni sobre las circunstancias que habían motivado su institucionalización.

La mujer también expresó una reflexión que, según dijo, la acompaña desde que conoció la noticia de la detención. Se preguntó cómo una persona que, a su entender, ya evidenciaba serios problemas de conducta pudo abandonar el sistema sin otro tipo de seguimiento. "No entiendo cómo, sabiendo que tenía esos problemas, la dejaron salir o no la internaron", manifestó durante la entrevista.

El relato de Noemí estuvo atravesado además por su propia historia de abandono y violencia. Contó que pasó su infancia en hogares de menores luego de haber sido abandonada cuando era un bebé y relató que posteriormente sufrió graves episodios de maltrato por parte de su madre biológica. Recordó abusos, castigos físicos y una infancia marcada por el dolor, aunque remarcó que esas experiencias no determinaron su vida adulta. Hoy es madre y abuela y sostiene que eligió un camino completamente distinto.

Precisamente allí planteó una de las reflexiones más fuertes de su testimonio. Frente a quienes intentan explicar la conducta de Lucía únicamente por una eventual infancia traumática, respondió que haber sufrido violencia no convierte inevitablemente a una persona en victimaria. "Yo pasé tantas cosas y todo el amor que tengo es para mis hijos", expresó.

¿Quién es Lucía Sosa?

Lucía Sosa quedó en el centro de una investigación judicial que conmociona a la ciudad bonaerense de Villa Gesell y al país. La mujer fue detenida por orden de la Justicia luego de la muerte de su hija Isabella, de dos años, ocurrida el lunes pasado, un caso que volvió a poner bajo la lupa dos antecedentes similares registrados en 2013 y 2016, cuando fallecieron otras dos hijas de la misma mujer.

De acuerdo con la investigación, Sosa trasladó a Isabella al Hospital Municipal Arturo Illia sin signos vitales y aseguró que la niña había broncoaspirado mientras tomaba una mamadera. Sin embargo, la autopsia descartó esa versión inicial y estableció como causa de muerte una hipoxemia producida por una asfixia obstructiva. El informe forense indicó que no existían signos de una asfixia traumática y ordenó estudios complementarios para determinar si la obstrucción de las vías respiratorias fue consecuencia de un accidente o si existió la intervención de un tercero.

El resultado preliminar de la autopsia modificó el rumbo de la investigación y, sumado a los antecedentes por la muerte de otras dos hijas en 2013 y 2016, llevó a la fiscalía a solicitar su detención. En aquellos episodios no había quedado privada de la libertad, pero la reiteración de hechos con características similares fue considerada un elemento de especial relevancia para la causa.

Actualmente, Lucía Sosa permanece detenida e imputada por el delito de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo, mientras la Justicia continúa reuniendo pruebas para determinar las circunstancias en que murió Isabella y si existe responsabilidad penal por los anteriores fallecimientos

Noemí aseguró que durante toda la convivencia Lucía no mantenía vínculos de amistad con las demás adolescentes. "Todos se alejaban de ella porque era muy violenta", afirmó, recordando que compartían la misma habitación y que el miedo formaba parte de la rutina diaria dentro del hogar.

Su decisión de hablar, explicó, nació al escuchar el testimonio del hijo adolescente de la mujer hoy detenida, quien reclamó justicia por sus hermanos. "Cuando lo escuché decir que quería justicia, decidí salir a contar todo lo que sé", afirmó.

El testimonio de Noemí constituye un relato sobre hechos ocurridos hace más de dos décadas y forma parte del conjunto de elementos que hoy rodean una causa judicial de enorme impacto público. Sus declaraciones deberán ser evaluadas, en caso de corresponder, por la Justicia junto con el resto de las pruebas reunidas en la investigación.

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