La mayoría del STJ puso el foco en la duda sobre cómo murió Rosa de Jesús Machuca, pero dejó en segundo plano el contexto de violencia, amenazas, control y hostigamiento que rodeaba a la víctima. Así, todo un historial de violencia terminó enfrentado a una duda que, en el razonamiento de tres jueces, alcanzó para derribar una condena a perpetua y ordenar la inmediata libertad de Araujo.