Basterra pide que Paoltroni pague el daño ambiental sin embargo cuando el fue ministro la deforestación se cuadruplicó

El exministro de la Producción, hoy diputado nacional, da lecciones de ambientalismo cuando  integró el gobierno durante los años en que Formosa consolidó un modelo que terminó cuadruplicando la deforestación tras la sanción de la Ley Nacional de Bosques. La memoria parece ser el único recurso natural que decidió desmontar.
06/07/2026leonardo fernández acostaleonardo fernández acosta

Hay dirigentes que cambian de discurso con la misma facilidad con la que desaparecen los montes en Formosa.

El diputado nacional, Luis Basterra acaba de convertirse en el nuevo guardabosques moral de la política provincial. Con tono de fiscal ambiental exige que Francisco Paoltroni pague una multa por desmontes y recita de memoria la Ley Nacional de Bosques como si hubiera pasado los últimos veinte años abrazado a un quebracho.

El problema es que la biografía suele ser menos generosa que los discursos.

Entre 2003 y 2009, Basterra fue ministro de la Producción de Formosa, precisamente durante el gobierno de Gildo Insfrán y precisamente en los años en que comenzó la implementación de la Ley Nacional de Bosques.

No era un activista ambiental.

No era un periodista denunciando desmontes.

No era un vecino indignado.

Era el ministro.

Y no cualquier ministro. En 2009 incluso fue designado presidente del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), desde donde hablaba de protección ambiental mientras en Formosa se consolidaba un modelo de expansión ganadera que años después sería duramente cuestionado.

Lo curioso viene cuando aparecen los números.

Greenpeace, utilizando datos oficiales del Ministerio de Ambiente de la Nación, mostró que entre 1998 y 2007 Formosa perdió 95.010 hectáreas de bosque nativo.

Hasta ahí podría decirse que existía un problema histórico.

Pero después llegó la Ley de Bosques.

Y después vino el período del gobierno que Basterra integró.

¿El resultado?

Entre 2008 y 2018 la provincia perdió 347.490 hectáreas de bosque nativo.

No disminuyó.

No se estabilizó.

La deforestación prácticamente se cuadruplicó.

Es decir, mientras hoy Basterra explica con solemnidad cómo deben protegerse los bosques, las estadísticas muestran que el gobierno del cual fue una de sus principales figuras terminó administrando uno de los mayores procesos de pérdida de bosque nativo del país.

La contradicción no termina allí.

Greenpeace fue todavía más dura.

No responsabilizó solamente a productores particulares.

Acusó directamente al gobierno de Formosa de tener "complicidad con los empresarios agropecuarios", de no controlar los desmontes ilegales y de haber aprobado una normativa provincial que "prácticamente legalizó este crimen ambiental".

Es decir, las críticas no estaban dirigidas únicamente a quienes manejaban las topadoras.

También apuntaban a quienes firmaban los papeles.

Y durante buena parte de ese proceso, el ministro se llamaba Luis Basterra.

Por supuesto, nadie sostiene que Paoltroni deba quedar exento de una sanción si la Justicia determinó que cometió una infracción.

Lo que sí resulta difícil de aceptar es la súbita transformación de Basterra en una especie de Greta Thunberg del gildismo.

Porque durante años no se le escuchó una sola autocrítica sobre el modelo productivo provincial.

No denunció desmontes.

No cuestionó el ordenamiento territorial.

No advirtió sobre el avance de la frontera agropecuaria.

No explicó por qué, después de sancionarse una ley destinada a proteger los bosques, Formosa terminó desmontando cuatro veces más.

Hoy habla como si hubiera llegado de otro planeta.

Como si no hubiera integrado el gabinete.

Como si los expedientes ambientales se hubieran firmado solos.

Como si las topadoras funcionaran con piloto automático.

Tal vez el mayor talento político de Luis Basterra no haya sido administrar la producción.

Tal vez haya sido lograr algo mucho más difícil:

convencer a algunos de que un ministro de la Producción puede convertirse, veinte años después, en comentarista ambiental de los mismos desmontes que ocurrieron durante su propia gestión.

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