Paran contra Milei, pero callan ante Insfrán: la doble vara de ADF con los docentes formoseños
La Agremiación del Docente Formoseño (ADF) volvió a alinearse con la convocatoria nacional de la CTERA para realizar un paro este lunes 3 de agosto. El argumento es conocido: exigir la apertura de la Paritaria Nacional Docente, la restitución del FONID y mayores recursos para la educación pública.
Lo llamativo no es el reclamo en sí, sino la enorme contradicción que exhibe la conducción gremial encabezada por Rubén Chávez y Vilma Ibars.
Mientras denuncian que el Gobierno nacional "incumple la legislación vigente" por no convocar a la paritaria nacional, en Formosa hace años que los docentes no cuentan con una negociación paritaria provincial genuina. Los aumentos salariales son definidos unilateralmente por el Poder Ejecutivo, sin una mesa de discusión entre el Estado y los representantes de los trabajadores.
Paradójicamente, quienes hoy sostienen que "la paritaria es un mecanismo indispensable para discutir salarios" parecen haber naturalizado que ese mecanismo prácticamente no exista en la provincia gobernada desde hace casi cuatro décadas por Gildo Insfrán.
La contradicción se profundiza cuando ADF denuncia la pérdida del poder adquisitivo de los docentes argentinos, pero evita cuestionar con la misma contundencia que los salarios de miles de docentes formoseños permanecen entre los más bajos del país y, en numerosos casos, por debajo de la línea de pobreza.
Si la paritaria es un derecho irrenunciable, ¿por qué no se exige con la misma firmeza en Formosa?
Si los salarios docentes son insuficientes, ¿por qué no hay paros provinciales con la misma intensidad con la que se responde a las convocatorias nacionales?
La dirigencia gremial reclama al Gobierno nacional la restitución del FONID, mayor financiamiento y mejores condiciones laborales. Son demandas legítimas. Lo que resulta difícil de explicar es por qué ese nivel de confrontación desaparece cuando el interlocutor es el gobierno provincial.
El resultado es un sindicalismo que transmite una imagen de selectividad política: movilización frente a la Nación y silencio frente a la administración local.
Para muchos docentes formoseños, el problema no es solamente la pérdida del FONID. Es también la ausencia de una verdadera negociación salarial, el deterioro permanente del poder adquisitivo y la falta de una representación gremial que ejerza la misma presión sobre todos los gobiernos, sin importar su color político.
Porque los derechos laborales no deberían depender de quién ocupe la Casa Rosada o la Casa de Gobierno. Si la defensa de la educación pública es el objetivo, la coherencia exige reclamar con la misma fuerza donde también faltan paritarias, donde los salarios siguen siendo insuficientes y donde el silencio sindical lleva años convirtiéndose en una forma de resignación.
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