
PAMI Formosa: se fue Brizuela, pero el problema sigue siendo el mismo
leonardo fernández acostaLa salida de Héctor Brizuela al frente del PAMI en Formosa no es un alivio: es apenas el cierre de un ciclo que deja más sombras que certezas. Y lo que viene, lejos de traer claridad, profundiza la desconfianza.
Porque si algo caracterizó la gestión de Brizuela fue la opacidad. Una administración marcada por denuncias, malestar en los afiliados y un deterioro palpable en la calidad de las prestaciones. Turnos eternos, prestaciones recortadas, clínicas colapsadas y un silencio administrativo que funcionó como política de Estado. El PAMI en Formosa dejó de ser un organismo de asistencia para convertirse en una estructura burocrática que parecía darle la espalda a quienes más lo necesitan: los jubilados.
Pero lo más grave no es lo que se va. Es lo que llega.
La reciente resolución que designa a Ricardo Alberto De Nestosa como nuevo titular de la UGL XXIII Formosa expone, en su propia letra, una señal de alarma. No solo porque se trata de una figura con escasos antecedentes públicos conocidos, sino porque su nombramiento está condicionado: deberá presentar título, antecedentes penales, historial laboral y someterse a evaluaciones médicas y psicotécnicas después de haber sido designado.
Es decir: primero el cargo, después la idoneidad.
Una inversión peligrosa del orden lógico en cualquier administración seria. ¿Cómo puede el Estado confiar la conducción de un organismo tan sensible sin tener garantizado, de antemano, que quien lo dirige cumple con los requisitos básicos?
La resolución, además, deja abierta la posibilidad de que la designación quede sin efecto si no se cumplen esas condiciones en un plazo determinado. Traducido: el PAMI Formosa podría estar, una vez más, en manos de alguien cuya permanencia es incierta desde el primer día.
Y mientras tanto, los jubilados siguen esperando.
Esperan medicamentos. Esperan turnos. Esperan respuestas. Pero sobre todo, esperan respeto.
La designación de un funcionario sin trayectoria visible, presuntamente proveniente de Clorinda, no hace más que reforzar una lógica que en Formosa ya es demasiado conocida: los cargos no se ocupan por mérito, sino por pertenencia. No por capacidad, sino por alineamiento.
Brizuela fue parte de ese esquema. Y todo indica que De Nestosa podría ser su continuidad con otro nombre.
En un contexto donde el PAMI debería ser un pilar de contención social, lo que se observa es una estructura que sigue funcionando como caja política y refugio de designaciones discrecionales.
No hay margen para la improvisación. No en un organismo que administra la salud de miles de jubilados.
La pregunta, entonces, es inevitable:
¿se fue Brizuela… o simplemente lo reemplazaron por alguien que todavía no sabemos quién es?
Porque si el cambio no viene acompañado de transparencia, idoneidad y control, no es cambio. Es maquillaje.
Y en el PAMI Formosa, el maquillaje ya no alcanza.


IASEP: la obra social donde el destrato y la mala educación también forma parte de la prestación


Del informe de Formosa Investiga a la agenda nacional: Pablo Morán, otra vez bajo la lupa

