
Autoengaño y trampas electorales que profundizan la crisis de la oposición y anticipan un fracaso en octubre
leonardo fernández acosta
Es innegable que la Unión Cívica Radical (UCR) está viviendo momentos de autoengaño frente a los resultados de las últimas elecciones en Formosa pero no son los únicos. En lugar de realizar un análisis serio y autocrítico sobre el contundente fracaso electoral, la dirigencia radical parece más preocupada por defender lo indefendible, actuando, valga la redundancia, a la defensiva en lugar de asumir los errores y buscar soluciones reales.
El reciente escándalo protagonizado por el Tribunal Electoral Permanente, que en un claro intento de favorecer a la UCR, validó la proscripción de Gabriela Neme, una de las figuras más opositoras al gobierno de Insfrán, para que la diputada, Carla Zaiser, fuera reelecta no hace más que sumarle dudas y sospechas al proceso electoral o el rol que jugarán quienes sacaron provecho.
La estrategia, a todas luces, de hacer desaparecer de la legislatura toda posibilidad de problemas, planteados por la diputada Neme en cada sesión a costa de una trampa electoral, deja en evidencia la falta de transparencia y la manipulación de los votos.
Villaggi, se autoadjudica los 39.697 votos que corresponden al sublema del Frente Amplio, y asegura que como la categoría de los sufragios obtenidos por el senador Paoltroni a convencional constituyente son una cuestión aparte y atribuye el resultado solo al partido, aparte de no reconocer ninguna derrota, que sin duda lo ha sido, por el solo hecho de haber mantenido tres bancas en la legislatura .
Sin ninguna rigurosidad en el análisis, omite el dato de los votos obtenidos por la UCR en la categoría de concejales, en la cual, ambos sublemas de la UCR solo consiguieron 15.690 votos en total, un número mucho menor que el que ella pretende adjudicarse como propio.
Es curioso que, si uno observa con detenimiento los resultados de la categoría de concejales, pueda deducir que Villaggi, sin la alianza con Paoltroni, habría sacado probablemente una cifra mucho menor.
Es casi imposible no preguntarse cuántos votos hubiera obtenido Vilaggi sin la colaboración de los votos de LPT y su alianza con el senador, a fuerza de cabalgatas y revolcada en el 110. No cabe duda de que el número de votos de la UCR en otras categorías revela una tendencia muy diferente.
Si se asume que Paoltroni obtuvo el mismo porcentaje que Villaggi, la conclusión podría ser ambigua, lo cierto es que el “centenario” partido, enfrenta un grave problema de base. No se puede seguir ignorando la realidad: el caudal de votos de la UCR ha caído estrepitosamente en el "magma electoral" de Formosa, una especie de "pecera" en la que todos los actores se adjudican las victorias ajenas.
De la misma manera, Esteban López Tozzi, podría adjudicarse casi en solitario los 25.369 votos en los cuales tuvo mayoritario protagonismo, Atilio Basualdo y la estructura "robada" al gildismo, sumado al financiamiento. Podría pensarse que la otra lista de La Libertad Avanza muestra el peso específico real del partido de Milei en la provincia sin Basualdo. Héctor Brizuela cosechó solo 9202 votos.
Es obvio que la polarización entre lemas ha hecho mucho daño, pero un mal síntoma lo configura la actual estrategia de justificación y victimización de quienes lejos de reconocer la actual situación que no hace más que profundizar el desastre y anticipa lo que pasará en octubre. Es imposible que una coalición que juega con los resultados de manera tan evidente logre construir una alternativa creíble para el electorado.
Lo cierto es que esta encrucijada, será difícil de resolver con diagnósticos erróneos que solo nos garantizan otro fracaso. A medida que se acerca el mes de octubre, la estrategia de candidatos múltiples, fragmentados y sin propuestas claras solo asegurará otra derrota. Pero parece que esa es la receta que la oposición ha decidido seguir: seguir luchando por la copa de madera.
Nadie ha replanteado estrategias, reconocido el fracaso y, por sobre todo, dejado de lado los juegos políticos de la vieja escuela. Sin un cambio profundo, las elecciones de octubre solo consolidarán el fracaso de una oposición que parece haber renunciado a entender lo que realmente pasa en Formosa.


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