
Muracciole el fabulador de datos le puso peluca a la economía enana de Formosa para que parezca más alta
leonardo fernández acosta
Los números, se insiste, no mienten. Pero el gobierno provincial, especialmente aquellos como el de Insfrán, con décadas de hegemonía política, saben perfectamente cómo seleccionarlos, contextualizarlos y presentarlos para construir una narrativa de éxito que contrasta brutalmente con la realidad cotidiana.
El análisis de la consultora Politiké sobre Formosa, es el de el rector militante, Adrián Muracciole, el fabulador de datos de una provincia que lleva más de tres décadas bajo el mismo liderazgo político y aunque lo intenta, lejos está de ser un ejercicio magistral de un catedrático de universidad, ya que siempre destaca por el interminable alcahuetismo y la única virtud manifestada en décadas de vivir de lo publico por el arte de manipular indicadores para ocultar el estancamiento estructural de la provincia.
El engaño del crecimiento del 25,4% en construcción
Celebrar un crecimiento del 25,4% en empleo de la construcción sin mencionar el punto de partida es como aplaudir que un niño creció cinco centímetros sin decir que sigue siendo el más bajo de su clase. Formosa tiene una de las economías provinciales más pequeñas y dependientes del país. La creación de 630 puestos de trabajo, insistamos en esa cifra modesta, se financia exclusivamente con obra pública provincial, es decir, con recursos de todos los formoseños que el gobierno dirige a sectores estratégicos para su relato político.
Esta no es reactivación económica; es clientelismo presupuestario. Cada puesto creado depende de la continuidad del flujo de fondos públicos, no de la dinámica del mercado ni de la inversión privada, que en Formosa es casi testimonial. Mientras se muestran estas cifras, se oculta que la provincia tiene uno de los índices más altos de empleo público, una economía artificial sostenida por transferencias federales que, irónicamente, el propio gobierno provincial critica cuando le conviene.
El espejismo de los salarios "en crecimiento"
El supuesto aumento del 13% en salarios reales del sector construcción es otro truco estadístico. Cuando se parte de una base salarial paupérrima, Formosa históricamente tiene ingresos per cápita entre los más bajos del país, cualquier ajuste porcentual parece significativo.
Más revelador aún sería comparar esos salarios con los de otras provincias con gobiernos de signo político diferente. Pero ese ejercicio no se hace, porque destruiría el relato del "milagro formoseño". La realidad es que Formosa sigue siendo una de las provincias con mayor desigualdad y pobreza estructural, cifras que el gobierno provincial sistemáticamente opaca y que no aparecen en estos análisis complacientes.
La manipulación del contraste nacional
El informe de Politiké utiliza inteligentemente el contraste entre los "logros" provinciales y las "dificultades" nacionales. Es una estrategia política clásica y la consigna es clara: si el dato es malo, la culpa es del gobierno nacional; si es bueno, el mérito es del modelo provincial. No es economía. Es catecismo político.
Primero, porque Formosa depende estructuralmente de las transferencias nacionales entre, ley de coparticipación, fondos especiales, subsidios, que tanto critica en su retórica. Sin esos recursos, su obra pública "exitosa" sería imposible.
Segundo, porque oculta que muchas de las políticas que afectan negativamente a los jubilados y a la industria a nivel nacional, como la apreciación cambiaria y la apertura importadora, también perjudican a los formoseños. La caída en el consumo de lácteos no es un fenómeno exclusivo de Buenos Aires; es una realidad en todo el país, incluyendo Formosa, aunque el gobierno provincial no genere estadísticas confiables al respecto.
El silencio sobre lo esencial
El informe es elocuente en lo que muestra, pero mucho más en lo que omite. No hay mención a: los índices de pobreza e indigencia provinciales, que según estimaciones de universidades nacionales superan ampliamente la media nacional.
El estado de la infraestructura crítica fuera de las obras faraónicas mostradas en propaganda.
La situación de los pueblos originarios y el acceso a servicios básicos en el interior profundo. La diversificación económica real más allá del empleo público y la construcción estatal. La transparencia en la administración de los recursos, en una provincia con escaso control independiente. La complicidad de la "consulta técnica"
Politiké se presenta como una consultora técnica, pero su análisis sobre Formosa carece del mínimo rigor crítico que debería caracterizar a un trabajo serio. No cuestiona la sostenibilidad del modelo, no analiza las fuentes de financiamiento, no contrasta los datos con indicadores de desarrollo humano, no contextualiza históricamente.
En cambio, repite casi textualmente los enunciados propagandísticos del gobierno provincial: "la decisión política de mantener la obra pública... repercute positivamente en la calidad de vida". Esta no es análisis; es reproducción acrítica del discurso oficial.
Las cifras como cortina de humo
Formosa no necesita más informes que manipulen porcentajes para ocultar realidades. Necesita un debate honesto sobre por qué, después de décadas de gobierno continuo, sigue siendo una de las provincias más pobres y desiguales del país. Necesita periodistas y académicos que crucen la cortina de cifras oficiales y pregunten a los formoseños comunes cómo viven, qué les falta, qué esperan.
El verdadero desarrollo no se mide en puntos porcentuales de crecimiento sectorial financiado con recursos públicos. Se mide en libertad económica real, en diversificación productiva, en calidad institucional, en transparencia, en oportunidades genuinas para sus habitantes.
Mientras el relato oficial siga celebrando islas estadísticas de éxito en un mar de estancamiento estructural, Formosa seguirá condenada a ser la paradoja de un gobierno que se perpetúa en el poder mostrando éxitos que nunca se traducen en desarrollo auténtico para su pueblo. Los números pueden maquillarse para los informes, pero la realidad cotidiana de los formoseños tarde o temprano termina hablando por sí misma, más allá de cualquier manipulación estadística.


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