h1.entry-title { font-size: 48px; /* tamaño grande para el título */ color: darkred; text-align: center; /* opcional, centra el título */ }
Suscribirme

De Clorinda a Ostende: La Nación intenta vender a Mayans como un senador austero y fransiscano

Mayans descansa en una playa de la costa bonaerense a la que la inmensa mayoría de los formoseños nunca podrá acceder: no por falta de ganas, sino por salarios que no alcanzan, distancias imposibles y un modelo de poder que condena a muchos a no conocer jamás el mismo descanso que disfrutan quienes dicen representarlos.

Locales19/01/2026leonardo fernández acostaleonardo fernández acosta
may
José Mayans, senador por Formosa, camina por una playa de la costa bonaerense reservada a pocos. Un paisaje de descanso al que la mayoría de los formoseños, a quienes representa desde el poder, no llegará nunca.

La nota del portal La Nación, pretende mostrar a José Mayans como un senador austero, casi franciscano: camina descalzo por la arena, controla su ritmo cardíaco con un reloj inteligente y se sienta “directamente sobre la arena, sin carpa ni reposera”, como si ese gesto lo acercara mágicamente a la vida del argentino común. Falta nomás que nos digan que paga el café con Mercado Pago y listo: héroe popular. Pero el truco es viejo. Muy viejo. Humanizar al poder mientras el poder se eterniza.

Mayans veranea desde hace treinta años en la costa bonaerense. Treinta. Años. Tres décadas completas sin que se le cruce por la cabeza descansar en Formosa, la provincia que dice defender con uñas, dientes y frases hechas sobre “el voto del pueblo”. El senador no duda en sentarse en la arena de Ostende, pero jamás en el barro político de explicar por qué el modelo que defiende no es siquiera elegido por sus propios arquitectos para vivir o descansar.

La nota se esmera en detalles innecesarios, la guitarra, el nieto, la vena rota en el ojo. como si la acumulación de anécdotas médicas pudiera tapar lo esencial: Mayans es el vocero más prolijo del sistema feudal formoseño, y habla de democracia desde una playa premium y el cronista de ese medio probablemente haya sacado algo más que reportaje.

Camina bajo el sol intenso de Ostende, ese sol que al parecer quema distinto al de Formosa. Porque el de allá no lo camina nadie del poder. Ese se mira desde el aire acondicionado del discurso.

Cuando habla de la reforma laboral, Mayans se pone solemne, cita la Constitución del ’49 y a Perón como si estuviera dando cátedra en un aula histórica. Pero evita mencionar que el sistema político que defiende en Formosa no tolera alternancia, no admite crítica interna y confunde votos con cheque en blanco eterno. Para él, el único requisito para gobernar es “que te vote la gente”. Curiosa definición en una provincia donde el poder lleva casi tres décadas sin cambiar de manos.

La frase sobre Insfrán es la más obscena de toda la nota, aunque esté dicha con tono técnico: relativiza la novena reelección como si fuera un trámite administrativo, una formalidad democrática. No hay problema con eternizarse parece decir, siempre y cuando el calor no sea tan alto como en Formosa… mejor Ostende.

Y cuando se mete en política internacional, la contradicción alcanza niveles caricaturescos. Habla de barbarie, de Derecho Internacional, de invasiones ilegítimas. Todo muy correcto. Todo muy indignado. Pero no encuentra barbarie alguna en un sistema provincial donde la Corte Suprema es el único límite real al poder, y aun así es desafiada.

En definitiva, La Nación intenta vender a Mayans como un hombre común, preocupado por su salud y el futuro del país, mientras camina tranquilo por playas que la mayoría de los formoseños jamás podrá pisar. Es la postal perfecta del poder argentino: discurso de justicia social, pies en la arena, cabeza lejos del territorio que gobierna.

El senador se sienta en la arena “en medio de la muchedumbre”. Pero gobierna y defiende un modelo donde la muchedumbre nunca decide cambiar de guion. Porque una cosa es caminar por la playa. Otra muy distinta es caminar la democracia.

Te puede interesar
Lo más visto
aer

Un acto sin el "feudal": cómo la negación de Insfrán desactivó el circo militante en El Pucu

leonardo fernández acosta
15/01/2026

La inauguración parcial del aeropuerto El Pucu mostró un cambio inusual en el estilo político provincial, libre de la habitual puesta en escena militante, pero evidenció graves falencias operativas que dejaron a pasajeros en condiciones precarias. La ausencia del gobernador Insfrán revela la tensión entre el relato oficial y una obra nacional, mientras las deficiencias en el área de llegadas exponen una gestión fragmentada y poco eficiente.

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email