
En Formosa la moto se consolida como la respuesta popular a un contexto de ingresos ajustados
leonardo fernández acostaDesde Formosa, mirar los números que llegan del resto del NEA implica una lectura con matices propios. Mientras en Corrientes, Chaco y Misiones las estadísticas dibujan curvas de descenso en el patentamiento de automóviles, Formosa se anota como la excepción tranquila: ni la caída que golpea a las vecinas ni el crecimiento que algunos soñarían.
El acumulado del primer trimestre dejó en la provincia 1.118 autos patentados, prácticamente el mismo número que en igual período del año pasado. En una región donde Corrientes retrocedió 5,5%, Chaco 6,7% y Misiones se desplomó 19,3%, esa meseta formoseña no es un trofeo, pero sí una señal de piso firme. No hay euforia, pero tampoco el baldazo de agua fría que sufrieron otras economías provinciales.
Donde sí explota la vitalidad es en el segmento de las motos. Allí Formosa deja de ser la hermana menor para convertirse en un caso aparte dentro del Nordeste. Las 4.142 unidades patentadas en el primer trimestre representan un crecimiento interanual del 101,3%, más del doble que en 2025. El dato saca pecho frente a Chaco (68,3%), Misiones (46%) y Corrientes (61,1%).
La moto se consolida como la respuesta popular a un contexto de ingresos ajustados, pero también como una herramienta de trabajo cotidiano en una provincia con geografía extensa y necesidad de movilidad eficiente. El formoseño eligió la moto como el vehículo de la resiliencia: bajo costo de entrada, poco consumo y capacidad para sortear desde calles de tierra hasta el centro de las ciudades.
El contraste entre los dos gráficos dibuja la identidad del consumidor local. Por un lado, el automóvil se mantiene sin perder terreno, algo que ni Corrientes ni Chaco ni Misiones pudieron sostener. Por el otro, la moto despega con una fuerza inusitada. Esa combinación sugiere una economía provincial con particularidades propias: un sector que aún puede acceder al auto sin retroceder, y una base mucho más amplia que está volcándose masivamente a las dos ruedas.
El desafío ahora es que ese crecimiento no se convierta en un dolor de cabeza para la planificación urbana, la seguridad vial y la convivencia en calles cada vez más pobladas de motociclistas.
Formosa no sigue la manada. Mientras el NEA llora la caída de los autos y festeja a medias las motos, esta provincia encuentra en los números un reflejo de su propia lógica: estabilidad para unos, explosión para otros, y en el medio, una forma muy formoseña de moverse.


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