
Un frente de egos: la oposición formoseña, otra vez funcional al feudo
leonardo fernández acosta
Una vez más, la oposición en Formosa demuestra su incapacidad crónica para unirse, fragmentándose en egos, siglas y ambiciones personales que solo benefician al eterno feudal Gildo Insfrán. Deja en claro que su peor enemigo no es la maquinaria electoral del peronismo, ni el aparato clientelar del conductor del modelo, ni siquiera la apatía de una ciudadanía hastiada: su principal obstáculo es su incapacidad crónica para unirse. Como ya es costumbre, egos, siglas y ambiciones personales prevalecen sobre cualquier atisbo de construcción colectiva.
Con la conformación de la Alianza por la Libertad y la República, algunos creyeron ver al fin un frente con vocación de poder que pudiera desafiar el régimen justicialista. Pero la expectativa chocó con la realidad: mientras la UCR, el PRO y otros actores tradicionales intentan —con más voluntad que eficacia— armar un bloque coherente, los libertarios de La Libertad Avanza (LLA) y el díscolo Fernando Carbajal decidieron jugar por separado, actuando como si el verdadero enemigo no fuera Insfrán, sino el resto de la oposición. Así, lo que podría haber sido una alternativa más o menos sólida se diluyó en un circo de divisiones que le regala la provincia en bandeja al eterno caudillo formoseño.
LLA: el autoengaño libertario
Los seguidores de Milei en Formosa, con Gerardo González como figura invisible en el Congreso y Esteban López Tozzi como referente local, asumen con una arrogancia injustificada que su simple vinculación con el presidente les garantiza ventaja electoral.
Suponen que con el sello presidencial y el control de ciertos programas nacionales —cooperativas, auditorías de pensiones, recursos públicos mal disimulados— lograrán construir una base sólida. Lo que no tienen es estructura, ni arraigo territorial, ni un mensaje claro en una provincia que lleva décadas de fidelidad al aparato peronista.
Más allá de algún discurso viral o el entusiasmo digital de unos pocos fanáticos, su “estrategia” se limita a cortarse solos y esperar que el marketing de Milei los convierta en opción. Mientras tanto, Insfrán debe estar brindando: cada voto libertario es un voto menos para cualquier intento de unidad opositora.
Como si esto fuera poco "para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero" sus potenciales candidatos, no solo son conocidos conocidos por promocionarse con recursos públicos, como es el caso del titular del PAMI, Hector Brizuela, quien tampoco vendría con ficha limpia.
Pero tomando en cuenta que durante el gobierno de Mauricio Macri, la estructura frentista de la oposición, que contó casi con un presupuesto provincial para gastar, también en planes, programas, microemprendimientos, etc., etc., quemó millones para cooptar voluntades y los resultados fueron nefastos a la hora de los votos, quedó bastante demostrada que la inercia del folclore clientelar se sella como una lápida con la frase trillada, “Muy rico tu asado pero viva Perón”.
Más allá de algún discurso viral o el fervor de cuatro fanáticos, LLA no tiene estructura, ni arraigo territorial, ni un mensaje claro para una provincia acostumbrada a décadas de maquinaria peronista.
A esto se le suma la excusa, tan ambigua como incomprobable de sus dirigentes para no formar parte del frente: "Recibimos la orden de la mesa nacional de no participar". Increible nivel de infantilismo para las respuestas y no solo eso, la demostración que el hecho de ser "soldados" de una causa, está directamente relacionada a los sueldos millonarios que perciben como funcionarios de organismos nacionales. Un chiste que más que causar gracia, complota contra la oposición y favorece al gildismo con quien este espacio tiene afinidad y funcionarios conjuntos.
Carbajal: el outsider que no suma, sino que resta
Del otro lado está Fernando Carbajal, que decidió que su ambición personal pesa más que cualquier construcción colectiva. Al refugiarse en Unión Popular, no solo profundiza la dispersión del voto opositor, sino que lo hace desde una actitud altanera y refractaria al diálogo. Su desprecio hacia los libertarios podrá ser comprensible, pero su decisión de no confluir con nadie en una provincia donde el peronismo gobierna sin interrupciones hace más de 30 años, es directamente suicida.
Carbajal se comporta como un francotirador político: apunta hacia todos, pero no construye con nadie. Su figura, que alguna vez prometió renovación, hoy solo encarna disgregación. No suma, resta. Y lo hace en el momento más inoportuno. Como en otras oportunidades la oposición sigue siendo su peor enemiga
Mientras los partidos opositores se pelean por migajas de poder y protagonismo, Insfrán sigue manejando Formosa como un feudo personal. La Alianza por la Libertad y la República podría haber sido un contrapeso real, pero con LLA y Carbajal fracturando el escenario, el resultado previsible es una polarización de votos que dejará al justicialismo disfrutando unas elecciones servidas en bandeja a sus anchas.
Una vez más, la soberbia y la miopía política de los opositores le allanan el camino al régimen más longevo del país. Formosa no cambia, no porque no quiera, sino porque su oposición prefiere perder dividida que ganar unida. En este contexto, lo mejor a lo que puede aspirar la oposición es a conservar —con suerte— algunos escaños legislativos, tanto provinciales como municipales. El resto ya está servido. Y, como siempre, en bandeja.
Leo Fernández Acosta
Licenciado en Comunicación Social


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