
Hormigón electoral: el parto forzado del Hospital de la Madre y la Mujer
leonardo fernández acosta
En plena carrera contra el calendario electoral, el gobernador Gildo Insfrán acelera los partos: en los próximos días inaugurará, a los empujones, el Hospital de la Madre y la Mujer. O mejor dicho, inaugurará la “primera etapa” de una megaestructura que está lejos de estar terminada, pero que necesita urgente una foto para la propaganda oficial.
El mastodonte sanitario ya tiene director y es el Dr. Pablo Romano, primo del Ministro de Desarrollo Humano, Aníbal Gómez (todo queda en familia). ¡Habemus Director! pero faltan la mayor parte de los profesionales que se necesitan para atender tanto hierro y cemento, La obra parece más pensada para favorecer a los constructores que a las madres y a las mujeres.
Se trata de un coloso de hormigón cuyas cifras millonarias de inversión son, como siempre, un misterio de Estado. En marzo, el propio gobierno reconocía que la obra estaba al 60%. Ahora, apenas tres meses después, mágicamente está lista para mostrar. O al menos para disimular.
Lo que no aparece en los discursos es cómo se va a llenar este cascarón de personal médico en una provincia que sufre un éxodo constante de profesionales, con guardias desiertas, sueldos magros y contratos precarios. Tampoco se aclara cómo se incorpora personal extranjero sin reválida del título, en condiciones que nadie termina de explicar.

La postal es conocida: un nuevo hospital reluciente en los papeles, con el staff médico yendo y viniendo entre edificios para sostener la ficción del “mejor sistema sanitario del país”. Una mentira repetida tantas veces que ya ni ellos se esfuerzan en sostenerla con datos.
Según la propaganda, este hospital será “modelo en el NEA”, con tubos neumáticos, paneles de construcción en seco y equipamiento de “última generación”. Pero afuera del render, el 40% de la obra sigue siendo columnas peladas y media manzana sin levantar. La “primera etapa” es, en realidad, una urgencia electoral disfrazada de política sanitaria.
El ministro de Desarrollo Humano, Aníbal Gómez, en su papel de vocero del relato, no ahorró elogios: “fondos propios del Tesoro Provincial”, “premisa indeclinable del cuidado”, “calidad de atención”. Lo de siempre. Mucho hormigón, poco recurso humano. Mucho cemento, cero transparencia.
Igual cantidad de elogios fueron utilizados para el relato del gobernador, en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura Provincial, donde casi siempre repite obras que nunca se terminan de ejecutar.
Mientras tanto, el personal sanitario sigue rotando entre hospitales como piezas de ajedrez y magros salarios, en un tablero que se cae a pedazos. Porque la salud, en Formosa, no es prioridad: es escenografía. Lo demás, como el hormigón, lo pone el Estado. Las consecuencias, las paga el pueblo.


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