
Ripio para la tribuna, recaudación para la caja: refacciónan una oficina recaudadora en Clorinda, una ciudad fundida
leonardo fernández acosta
Mientras Gildo Insfrán corta cintas entre luces LED, piedras partidas y placas de bronce, en silencio pone a punto la verdadera obra estratégica del gobierno: la refacción de la Delegación de la Administración Tributaria Provincial en Clorinda (una ciudad fundida comercialmente). El mismo Estado que celebra 300 metros de pavimento como si estuviera lanzando un plan Marshall, se prepara para usar el nuevo presupuesto y la modificación del Código Tributario como una palanca para disparar aumentos de impuestos a discreción.
Es la versión formoseña de la equidad territorial: ripio para el pueblo, herramienta fiscal para la caja.
Porque detrás de los discursos sobre “redistribución con el interior”, el gobierno afila el sistema que le permitirá exprimir cada peso posible a los contribuyentes. Entre enripiados modestos, sendas peatonales cortas y obras que apenas llegan a la categoría de mantenimiento urbano, el Estado optimiza la oficina que, no casualmente, garantiza la recaudación.
En Clorinda, el ritual se repite: primer acto, calle estabilizada con 500 toneladas de piedra; segundo acto, 400 metros de pavimento; tercer acto, 300 metros más con iluminación LED; y cuarto acto, acaso el más importante, pero dicho en voz baja, la refacción integral de la ATP, con entrepisos técnicos, salones de reuniones y sistemas de “gestión eficiente de cobranzas y acreditaciones”.
Qué curioso: cuando se trata de obras públicas, el relato habla de progreso, identidad y comunidad.
Cuando se trata de impuestos, el lenguaje cambia a “optimizar procesos, coordinar rendiciones, garantizar eficacia”.
Traducido: el Estado se moderniza, pero para cobrar mejor.
El gobierno vende como gesta transformadora lo que en cualquier ciudad normal sería mantenimiento urbano básico. Mientras tanto, el músculo administrativo que más importa no es el que pavimenta calles, sino el que perfecciona la capacidad de esquilmar al ciudadano bajo el nuevo esquema fiscal aprobado por la Legislatura.
Ripio para la foto. Senda peatonal para la prensa. Iluminación LED para el discurso del desarrollo. Y en el centro del escenario, aunque se pretenda invisible, la nueva joya del Modelo Formoseño: la oficina de recaudación puesta a punto para cobrar más. Porque en Formosa, la justicia territorial no llega con derechos ni servicios:
llega con impuestos.
Y después, si queda algo… te inauguran 300 metros de pavimento.


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