
Sexismo, impunidad y misoginia: Gónzalez acusado de acoso ahora ataca a una diputada con burlas machistas
leonardo fernández acosta
En una muestra brutal de impunidad y violencia política contra las mujeres, el ministro de Gobierno de Formosa, Jorge Abel González, recientemente acusado de acoso sexual, abuso de poder y maltrato laboral por una exfuncionaria de su propio ministerio, eligió la peor de las respuestas: no aclarar, no defenderse, no ponerse a derecho, sino atacar.
En una reciente aparición pública, González se burló de la diputada Gabriela Neme con un repertorio de frases sexistas, misóginas y de un nivel de violencia simbólica alarmante, mientras la causa en su contra sigue en boca de medios nacionales y comienza a avanzar en los estrados judiciales.
En lugar de mostrar altura institucional o siquiera una mínima sensibilidad ante la denuncia que lo vincula directamente con conductas gravísimas, el ministro prefirió esconderse detrás de la risa socarrona y la misoginia explícita. Dijo, entre otras cosas:
“Tal vez en la oscuridad de la noche y en la intimidad de la casa te guste usar falda”
“Ahí habría que preguntarle a la diputada Neme hasta diciembre con quién se tuvo que ir para poder ser diputada”
“Supuestamente todas las mujeres tienen que someterse a alguien para poder llegar a algún cargo”
Estas afirmaciones no solo constituyen una ofensa directa a una legisladora elegida por el voto popular, sino que revelan el pensamiento estructural de una clase dirigente que sigue creyendo que el poder es un club de hombres, y que las mujeres que acceden a cargos lo hacen solo a través del sometimiento sexual.
La gravedad institucional del episodio es doble: por un lado, quien profiere estas expresiones es un ministro en funciones, uno de los hombres fuertes del gobierno de Gildo Insfrán. Por otro, lo hace cuando pende sobre él una denuncia judicial por acoso sexual y violencia de género en el ámbito laboral.
González deja claro que no le teme a la Justicia, que se burla de las víctimas, que desprecia a las mujeres en la función pública y que se siente protegido por un poder que lo ampara desde hace más de dos décadas.
La diputada Neme no solo fue el blanco de una agresión personal. Fue el símbolo de algo más profundo: el intento desesperado de un funcionario acusado de tapar su propia vergüenza recurriendo al viejo libreto del patriarcado ofensivo.
Lo dicho por Jorge González amerita no solo un repudio público, sino también una respuesta institucional clara. Mientras tanto el gobernador Insfrán, sigue blindando a este tipo de personajes, que en lugar de defenderse con hechos, se burla de una mujer en público con chistes de contenido sexual.
Cada minuto de silencio, cada sonrisa cómplice, cada micrófono que no repregunta, hace parte del mismo sistema de encubrimiento. Y cada mujer que ve esto, sabe que la violencia institucional también se ejerce cuando el poder calla.
No se trata de un exabrupto: se trata de un modelo. Y ese modelo hay que romperlo. Basta de misoginia en el poder. Basta de encubrimiento para funcionarios denunciados por acoso.


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