
El espejo deformante de Insfrán: denuncia dictaduras mientras perpetúa la suya hasta lo imposible
leonardo fernández acosta
Cuando Gildo Insfrán habla de “dictadura democrática” refiriéndose al gobierno de Javier Milei, lo hace con la impunidad de quien lleva casi tres décadas sentado en el trono de Formosa. El feudal más longevo del país pretende erigirse en guardián de la república mientras gobierna su provincia como un latifundio personal.
Hay algo de grotesco en escucharlo cuestionar la falta de institucionalidad de Milei, cuando en Formosa la división de poderes es un chiste de mal gusto. El Poder Judicial se comporta como una escribanía al servicio del gobernador, la Legislatura funciona como caja de resonancia de sus caprichos y la prensa independiente sufre persecuciones, causas judiciales millonarias y el hostigamiento sistemático de la maquinaria estatal.
Insfrán habla de “justicia social” mientras sus opositores son marginados, mientras los planes sociales se reparten con carnet partidario, mientras se manipula la necesidad de los pobres como mecanismo de control político. Habla de “libertad con igualdad” cuando en Formosa ni siquiera hay libertad de prensa plena ni condiciones mínimas de competencia electoral real.
Que Insfrán señale a Milei como dictador no deja de ser un sincericidio: sólo alguien que conoce desde adentro las lógicas feudales puede identificar con tanta claridad el germen autoritario. Pero su palabra está vacía: es el zorro hablando de las gallinas, el monarca denunciando que en otra parte del reino alguien concentra el poder.
Lo cierto es que Formosa lleva décadas viviendo bajo una dictadura real, disfrazada de modelo provincial, sostenida en prebendas, miedo y sometimiento. Y que Insfrán use el concepto de “dictadura” para criticar a Milei no lo convierte en defensor de la democracia: apenas confirma que en la Argentina abundan los espejos deformantes, donde los que menos autoridad moral tienen se arrogan el derecho de dar lecciones republicanas.
La democracia no se defiende con discursos oportunistas en actos partidarios, se defiende con alternancia, con libertad, con instituciones fuertes. Todo lo que Insfrán le niega a su pueblo desde hace casi treinta años.


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