Cuando el homenaje se volvió tribuna: Villarruel y el absurdo de pedir unidad desde Formosa

En el aniversario del ataque al Regimiento de Monte 29, la vicepresidenta Victoria Villarruel eligió compartir escenario con Gildo Insfrán y José Mayans. En lugar de homenajear a los caídos, el acto terminó convertido en una puesta política donde el llamado a la “unidad nacional” sonó más como un gesto de complacencia hacia el poder provincial que como un mensaje de reconciliación.
Locales06/10/2025leonardo fernández acostaleonardo fernández acosta
561335696_1531325001598717_5442432534022203900_n
Villarruel junto a Gildo Insfrán en el acto del 5 de octubre en Formosa. El homenaje a los caídos en el Regimiento de Monte 29 se transformó en una postal política de conveniencia.

La visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel a Formosa, en el marco del 50° aniversario del ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, fue presentada como un acto de homenaje, memoria y reconciliación nacional. Pero en la provincia del eterno Gildo Insfrán, todo gesto político tiene otra lectura. No hay neutralidad posible en el territorio donde el poder se mantiene hace casi tres décadas sin alternancia real, y donde la palabra “unidad” suele ser sinónimo de sometimiento.

Villarruel eligió venir en un momento clave: mientras el gobierno de Javier Milei atraviesa su crisis más profunda, con una economía tambaleante, un Congreso paralizado y una interna libertaria que amenaza con fracturarse. En ese escenario de debilidad presidencial, la imagen de la vicepresidenta al lado de Insfrán y del senador José Mayans trasciende el homenaje: se inscribe en el mapa de los nuevos alineamientos políticos que comienzan a tejerse en silencio, mientras el país se deshilacha.

La escena fue cuidadosamente construida. En el palco: el gobernador, la vice, los senadores del oficialismo local, el vicegobernador Eber Solís, jefes militares y familiares de los caídos. Todo el poder provincial, más una figura nacional que representa —al menos en el discurso— la defensa de las Fuerzas Armadas, de la memoria y del orden institucional. Una postal impecable. Pero detrás de esa postal hay un mensaje que muchos formoseños recibimos con una mezcla de rechazo, desconfianza y resignación.

Porque Formosa no es una provincia más. Es el laboratorio más exitoso del autoritarismo democrático: un régimen que sobrevive disfrazado de federalismo, sostenido por una red clientelar que asfixia cualquier intento de disidencia. Aquí el Estado es el empleador, el censor y el juez. Aquí la obediencia se premia con un contrato y la rebeldía se paga con el exilio interno o el silencio forzado.

En ese contexto, ver a Villarruel compartir escenario con Insfrán no es solo incómodo. Es una traición simbólica. Una señal de que los discursos sobre libertad, república y memoria pueden rendirse también ante la conveniencia política.

Villarruel, que había logrado construir una identidad diferenciada dentro del gobierno libertario —más institucional, más apegada a las Fuerzas Armadas y menos estridente que el presidente—, ahora parece caminar el mismo sendero de ambigüedad pragmática que tantos prometieron superar. Su mensaje en el acto fue, por momentos, casi naif: “Dejemos atrás las divisiones”, “Construyamos una Argentina unida”, “Hagamos el esfuerzo de hermanarnos”. Palabras correctas, pero vaciadas de sentido en una tierra donde las divisiones no son ideológicas, sino de poder y sometimiento.

La “unidad” a la que convocó Villarruel suena a amnistía moral para quienes han hecho del control político una forma de vida. No se puede llamar a la unidad junto al mismo poder que persigue a los opositores, controla a los jueces, condiciona a los medios y administra la pobreza como método de fidelización. En Formosa, esa “unidad” es otra palabra para la impunidad.

A esta altura, cuesta no recordar los episodios recientes. Hace apenas unos meses, Karina Milei, la “jefa política” del oficialismo, se reunió con Insfrán para negociar fondos a cambio de votos en el Congreso. En aquel entonces se habló de “federalismo maduro”. Hoy, con Villarruel abrazando el mismo guion, la historia parece repetirse con una nueva protagonista. La diferencia es que esta vez el gesto ocurre en un momento en que Milei está políticamente debilitado, y cualquier señal de despegue o autonomía de su vicepresidenta adquiere peso propio.

¿Está Villarruel construyendo su propio espacio? ¿O está siendo absorbida por la lógica del sistema que decía combatir? Si su visita fue una jugada política, fue una jugada peligrosa: porque en Formosa no se puede quedar “en el medio”. O se es parte del régimen, o se lo enfrenta.

El gildismo no concede fotos gratis. Quien aparece junto a Insfrán legitima un modelo que mantiene a la provincia en una cadena perpetua de pobreza y obediencia, con una estructura estatal hipertrofiada, una Justicia alineada y un control absoluto sobre la vida cotidiana de la gente. Aquí el disenso se paga caro, la crítica se castiga y el periodismo libre sobrevive casi como resistencia cultural.

Por eso, para los formoseños que alguna vez creímos que Villarruel podía ser una alternativa seria dentro del gobierno, su visita fue un golpe seco. Si la vicepresidenta se acerca a Insfrán para “reconciliar al país”, entonces el mensaje es claro: la reconciliación empieza perdonando a los poderosos y olvidando a los sometidos.

En su discurso, Villarruel dijo que “la historia es una dolorosa muestra del presente”. Tal vez sin quererlo, fue la frase más honesta del acto. Porque en Formosa, el pasado no pasa: se repite, se administra y se celebra cada año con los mismos apellidos, los mismos discursos y las mismas promesas vacías.

Así, entre homenajes y pactos, la vicepresidenta terminó ofreciendo una imagen que sintetiza el drama argentino: el intento de unir al país abrazando al poder más viejo, más inmóvil y más eficaz en perpetuarse.

Si esta es la nueva política, si este es el precio de la gobernabilidad, entonces los formoseños seguiremos, una vez más, en el medio de la nada, mirando cómo la historia se repite con distintos protagonistas, pero con el mismo resultado: el feudo gana, la gente pierde.

Te puede interesar
watermarked_img_14604255793902559206

El fin de la reelección no alcanza para terminar con la perpetuidad en Formosa

leonardo fernández acosta
Locales22/08/2026
La intervención de la Corte Suprema sobre el artículo transitorio de la nueva Constitución puede poner límites a una eventual novena candidatura de Gildo Insfrán. Pero convertir una decisión judicial en una bandera electoral y creer que, sin Insfrán, los mismos opositores de siempre heredarán automáticamente el poder es una muestra de ingenuidad política. La perpetuidad también existe del otro lado.
PHOTO-2026-08-19-12-19-11-1

Kulfas, grandes fracasos, grandes discursos y ninguna autocrítica

leonardo fernández acosta
Locales20/08/2026
Matías Kulfas llegó a Formosa para explicar los errores de Milei y ofrecerle al peronismo una receta de estabilidad, producción y empleo. Lo que no llevó en la valija fue el balance de su propia gestión como ministro de Desarrollo Productivo: mucho diagnóstico sobre los fracasos ajenos y ninguna autocrítica sobre los resultados del gobierno del que formó parte.
JUK

200.000 juguetes y una cuenta que nadie quiere mostrar

leonardo fernández acosta
Locales07/08/2026
El Gobierno de Gildo Insfrán vuelve a convertir una enorme erogación de fondos públicos en una operación propagandística: se anuncian más de 200.000 juguetes, se despliega una gigantesca logística por toda la provincia, pero no aparece con claridad cuánto costó la compra ni quién fue el proveedor. Una estimación razonable permite ubicarla en el orden de los $1.500 a $2.000 millones, aunque el monto real solamente puede surgir del expediente de contratación.
Lo más visto
watermarked_img_14604255793902559206

El fin de la reelección no alcanza para terminar con la perpetuidad en Formosa

leonardo fernández acosta
Locales22/08/2026
La intervención de la Corte Suprema sobre el artículo transitorio de la nueva Constitución puede poner límites a una eventual novena candidatura de Gildo Insfrán. Pero convertir una decisión judicial en una bandera electoral y creer que, sin Insfrán, los mismos opositores de siempre heredarán automáticamente el poder es una muestra de ingenuidad política. La perpetuidad también existe del otro lado.
int

La motosierra llegó a Formosa: LLA interviene su propio partido y barre con el gildismo devenido en libertario

leonardo fernández acosta
24/08/2026
La conducción nacional de La Libertad Avanza decidió intervenir el partido en Formosa y poner orden en una estructura atravesada por dirigentes provenientes del viejo poder provincial. Con Diego Vartabedian como interventor y Atilio Basualdo fortalecido, comienza la limpieza del llamado “gildismo devenido en libertario”: cambio de nombres, desplazamientos y una pelea por el control de un sello que Buenos Aires ya no quiere dejar en manos de la política formoseña tradicional.
MDH

De la “mejor salud del país” a la “mejor inmobiliaria del país”

25/08/2026
Si el Gobierno quiere seguir vendiendo la fantasía de la “mejor salud pública del país”, primero debería animarse a mirar sus propios hospitales: médicos que faltan, especialistas que se van, guardias saturadas, servicios que se recortan, ambulancias que no llegan y un interior cada vez más abandonado. La salud no se mide en discursos ni en propaganda: se mide en la capacidad real de atender a un paciente cuando más lo necesita.
watermarked_img_13571719416276180748

Cuando la mayoría sirve para callar en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Formosa

leonardo fernández acosta
28/08/2026
Darío Di Martino no solamente perdió el control de una sesión del Concejo Deliberante. Perdió algo mucho más importante: el reflejo institucional que debería tener quien ocupa la Presidencia del cuerpo. Frente a un concejal insistente, respondió con intolerancia, con el reglamento como escudo y con la mayoría como mecanismo para cerrar el micrófono.
6e93992b-2b6c-4d6c-8c90-c5e5d06954cb

De una perpetua a la calle: Araujo recuperó la libertad, Rosa Machuca sigue muerta

leonardo fernández acosta
28/08/2026
La mayoría del STJ puso el foco en la duda sobre cómo murió Rosa de Jesús Machuca, pero dejó en segundo plano el contexto de violencia, amenazas, control y hostigamiento que rodeaba a la víctima. Así, todo un historial de violencia terminó enfrentado a una duda que, en el razonamiento de tres jueces, alcanzó para derribar una condena a perpetua y ordenar la inmediata libertad de Araujo.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email