
Formosa, tierra de la obra pública sin control: el milagro que solo beneficia al régimen
leonardo fernández acosta
La última “nota técnica” de Adrián Muraciolle —vocero rentado del régimen provincial y rector part-time de la Universidad de Laguna Blanca— intenta vender el mismo cuento de siempre: que Insfrán es el gran arquitecto del empleo en Formosa. Es casi tierno. Convierte un número aislado en un acto de magia: 52,7% de crecimiento interanual del empleo en la construcción. Más de 1.200 puestos nuevos, dice. Y ahí es donde empieza la fábula.Porque la pregunta no es cuánto creció, sino con qué se financia y a quién le pagan. Y ahí el relato se derrumba.
La obra pública: la caja más negra del país
Formosa presume de sostener la obra pública “con fondos propios”. Lo que nunca explica es de dónde salen esos fondos ni cómo se asignan. El gobierno no publica licitaciones claras, no detalla orígenes de financiación, no informa costos desagregados y opera con una red de empresas cartelizadas que viven exclusivamente de la teta estatal.
Las empresas que ganan son siempre las mismas. Los contratos son siempre directos. Los montos son siempre crecientes. Y el control es siempre nulo. Es el ecosistema perfecto: plata pública sin transparencia, obras infladas y un círculo de contratistas amigos que comen de la mano del gobernador desde hace dos décadas.
En ese contexto, hablar de “empleo” es casi una burla. Es como felicitar a un pirómano porque mantiene la ciudad calentita.Insfrán no crea trabajo: crea dependencia
Los números del IERIC sirven para el PowerPoint, pero no describen la realidad económica de Formosa. Lo que existe es empleo subordinado al aparato estatal, precarizado, mal pago y sin proyección. No es desarrollo: es administración de pobres con casco.
El salario real “creció 18,4%”, dicen. Sí, creció desde subsuelos salariales donde el trabajador de la construcción es barato, descartable y reemplazable. Las empresas cartelizadas no mejoran salarios: obedecen al que les firma el contrato y al que las protege del mercado real.
Autos, inscripciones y más dibujitos
El otro dato que levantan —32,3% más inscripciones iniciales de autos— es otro ejemplo de manipulación estadística. En 2024 el mercado automotor estaba muerto. Cualquier repunte luce gigante. Es como celebrar que un paciente “mejoró” porque pasó de terapia intensiva a sala común.
Pero sirve para la narrativa: pintar una Formosa que “resiste el ajuste nacional”, como si fuera mérito del gobernador y no producto de una economía subvencionada con recursos discrecionales que nunca se explican.
Insfrán usa la obra pública como una fábrica de contratistas obedientes y empleados dependientes.
Es gracias a un sistema opaco, hermético, manejado como feudo familiar, donde la obra pública no es motor de desarrollo sino la billetera de un régimen que gobierna con el método de siempre: contratos para los amigos, silencio para los curiosos y estadísticas para los ingenuos.
Formosa no tiene un boom. Tiene un engranaje aceitado de corrupción estructural que funciona a toda máquina mientras el gobierno lo vende como crecimiento.


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