
No bajó la pobreza pero bajó la vergüenza: la estadística trucha con la que Insfrán pretende reescribir la realidad
leonardo fernández acosta
El delirio de Adrián Muracciole respecto de los datos de la pobreza en Formosa no informa: legitima un relato. Y lo hace apoyándose en una trampa clásica del poder formoseño: usar el sello del INDEC para blindar datos que, aun siendo oficiales, son estadísticamente inverosímiles cuando se los analiza en serie, contexto y comparación real.
Decir que Formosa pasó de 67,6% a 28,3% de pobreza y de 19,8% a 2,7% de indigencia en menos de un año no es una “buena noticia”. Es, lisa y llanamente, un imposible matemático. No hay, no existe antecedente en Argentina ni en el mundo, de una reducción de 39 puntos de pobreza y más de 17 puntos de indigencia sin: explosión del empleo privado formal, crecimiento económico sostenido, inversión productiva masiva o mejora real del ingreso medida en poder de compra Nada de eso ocurrió en Formosa. Nada.
El truco del “es dato del INDEC”
Muracciole repite como mantra que “no es una consultora local, es el INDEC”. Pero omite deliberadamente explicar algo básico que cualquier economista serio sabe y que es que el INDEC mide ingresos declarados, no calidad de vida real. Además no mide informalidad estructural, ni dependencia de planes, ni precarización estatal.
Esto es ciencia ficción si todos no supieran que estamos hablando de Formosa es una provincia con: uno de los menores niveles de empleo privado del país, altísima proporción de empleo público precarizado y dependencia crónica de transferencias nacionales (más del 90% de su presupuesto). Pretender que, en ese contexto, la indigencia sea menor que en CABA, Córdoba o Rosario no es serio. Es propaganda.
El secreto de INDEC militante: compara mal para engañar bien
La nota compara a Formosa con aglomerados del NEA sin decir lo esencial como por ejemplo que en ninguna otra provincia del NEA muestra saltos estadísticos similares. Por ejemplo, mientras la Argentina reduce pobreza 3 a 6 puntos por año en ciclos favorables o la indigencia baja 1 a 2 puntos anuales en los mejores escenarios
Formosa pretende que le creamos que bajó en un año, -39,3 puntos de pobreza, –17,1 puntos de indigencia. Eso no es eficiencia: es quiebre de toda serie histórica.
A eso le sumamos el delirio de los salarios altos
Muracciole sostiene que los datos son coherentes porque Formosa tendría “buenos salarios públicos y privados”. Otra falacia. Un aumento nominal del 55% o 60% no dice nada sin poder adquisitivo real.
La provincia sigue teniendo salarios privados bajos, informalidad y empleo estatal como contención social.
Si esos salarios fueran tan determinantes, la pobreza habría bajado gradualmente, no de golpe y sin transición. La estadística no refleja bienestar: refleja una foto acomodada del ingreso mínimo que apenas supera la línea técnica.
A Insfrán poco o nada le importa si el indigente no dejó de ser indigente pero le encanta que halla dejado de existir en el Excel. En este sentido la baja como por un precipio de los valores de la indigencia “del 2,7%” es el dato más obsceno de todos.
Esto significaría que Formosa tiene menos indigentes que CABA, menos que Córdoba, menos que Rosario
¿En serio alguien cree que una provincia sin industria, sin empleo privado y sin autonomía fiscal erradicó el hambre mientras el resto del país no pudo? Claro que no. Salvo para los creyentes de la secta del modelo
Y la respuesta a esta pregunta es simple, no desapareció la indigencia, desapareció del registro. Esto lejos de los discursos del Rector militante y repetidor de cualquier verdura, no es no es política social, es ingeniería estadística. La nota de Muracciole no analiza, justifica. No contextualiza, repite como un loro, sabiendo perfectamente que solo es propaganda. No confronta datos, los sacraliza.
Cuando un número contradice la realidad observable, no es la realidad la que falla: es el número el que está siendo usado como instrumento político. En Formosa no bajó la pobreza ni la indigencia. Bajaron los números que el poder necesita mostrar. Y eso no es un logro económico. Reitero, es propaganda con membrete oficial.


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