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La inefable paradoja formoseña: Milei actúa mientras el "Patriarca" descansa (en secreto)

Gildo Insfrán, de vacaciones bajo secreto, se pierde el anuncio de un subsidio energético que Formosa necesita hace décadas y que nunca gestionó con sus aliados. Lo logró Milei. La ironía política perfecta: el "monstruo" libera, el "protector" desaparece.

Locales17/01/2026leonardo fernández acostaleonardo fernández acosta
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Mientras él tomaba sol en secreto, Milei bajaba la tarifa. La historia suele reírse última de los que creen que el tiempo los hace imprescindibles.

Es un ejercicio de perversa ironía política que la provincia más emblemática del feudo político, aquella donde el poder se ejerce con la rigidez de un dogma y la continuidad se mide en décadas, reciba hoy un alivio concreto no de manos de sus protectores históricos, sino del mismo gobierno al que su élite insulta desde la tribuna. La noticia es clara: el gobierno nacional de Javier Milei acaba de elevar el tope de consumo eléctrico subsidiado para el NOA y NEA, reconociendo lo obvio: en Formosa hace un calor infernal y la gente necesita el aire acondicionado. Hasta 550 kWh subsidiados. Una medida de equidad territorial, dicen los comunicados. Algo que el sentido común pide a gritos desde siempre.

Aquí surge la primera y ácida carcajada. Treinta años de gestión ininterrumpida, treinta años de alineación inquebrantable con el kirchnerismo en su apogeo, treinta años de discurso reivindicativo y de señalar con dedo flamígero al "olvido" del centralismo porteño. Treinta años para lograr… nada en este frente. Ni Cristina Fernández, ni Néstor, ni Alberto Fernández, todos socios y compañeros de ruta, se dignaron a ajustar los topes de subsidio energético con esta lógica simple: donde hace más calor, se consume más electricidad para no derretirse. La solución llegó, sí, pero con la firma de un anarcocapitalista al que el oficialismo formoseño pinta como un monstruo antipático. La historia es caprichosa: no fue el peronismo, no fue el kirchnerismo, no fue Insfrán. Fue Milei.

Y mientras esta medida, que beneficiará a miles de formoseños, se oficializa, ¿dónde está el Gobernador? Ah, ese es el detalle que perfecciona el cuadro. Gildo Insfrán está de vacaciones. Bajo un hermetismo digno de un secreto de estado, como si el primer mandatario de una provincia fuera un empleado administrativo que sale sin avisar. No está para el anuncio. No está para la foto. No está para, siquiera, intentar apropiarse de una gestión que, en cualquier otro tiempo y con cualquier otro actor, hubiera sido adornada con banderas peronistas y actos multitudinarios. Eligió el momento perfecto para esfumarse, justo cuando los beneficios concretos y medibles empiezan a aparecer en la tierra que él dice gobernar con mano férrea desde 1995.

Es una imagen que lo resume todo: el poder real, el que toma decisiones ejecutivas que impactan en el bolsillo de la gente, se ejerce hoy desde Buenos Aires, con una frialdad técnica que desarma décadas de retórica victimista. Mientras, el poder local, tan adepto a la teatralización de la entrega de chapas, máquinas y vacunas (otra vez las vacunas, siempre el símbolo), queda con la palabra en la boca. Acusaba por la "falta de obras", arengaba a la tribuna militante contra un gobierno nacional "ajeno". Y ahora, ese gobierno "ajeno" resuelve con un plumazo lo que la vieja guardia política, cómplice y afín, nunca resolvió.

El mensaje es cristalino y profundamente humillante para la casta política local: Ustedes no fueron indispensables. Ni para gestionar el alivio, ni para anunciarlo. La ayuda llega sin su intermediación sacralizada. El "patriarca" puede seguir en sus vacaciones secretas. La provincia, al menos en este capítulo, marcha o recibe un subsidio más justo sin necesidad de su permiso.

Una lección de gestión fría versus relato cálido. Una derrota histórica disfrazada de beneficio popular. Y una ironía final: los formoseños deberán agradecer, en los hechos, a quien su gobierno les ordena odiar. El que actúa, contra todo pronóstico y discurso, termina por dejar en evidencia a quien solo sabe permanecer.

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