
El gobierno de los 20 mil dólares de altura: Insfrán voló este martes más arriba de la arboleda en otro vuelo VIP
leonardo fernández acosta
Es increíble, pero cierto. Mientras Formosa se desangra con una nueva noticia de un homicidio que conmociona a la sociedad, su gobernador, Gildo Insfrán, parece habitar una realidad paralela. Apenas unos días después de regresar de Mar del Plata en costosos vuelos charter, este martes volvió a partir, cerca de las 10:30 horas, en otro vuelo VIP de lujo con destino a Buenos Aires. El costo: más de 20 mil dólares por viaje. Dinero que, no nos engañemos, es "el tuyo, el mío, el de todos".
Mientras en el programa Formosa Stream que sale por FM Fantasías 100.3 de 8 a 9 de la mañana, bromeaban sobre cómo una foto suya en un triatlón debe servir para distraer a los militantes "lo que resta del verano", la realidad muestra un gobernante ausente, que trata el erario público como su billetera privada y el territorio provincial como un lugar del que se puede escapar cuando quiere. El patrón es claro: menos de 24 horas después de aparentar actividad en el territorio, emprende una nueva fuga hacia la capital, alejándose de los problemas que debería estar resolviendo.
Esta no es una simple anécdota de un viaje más. Es la crónica de un desgobierno y de un profundo desprecio. Mientras Insfrán elige la comodidad de vuelos charter pagados con fondos públicos, la provincia enfrenta una crisis de inseguridad que deja a las familias formoseñas en duelo y en zozobra. El vicegobernador oficia de "comodín", un mero administrador de la ausencia, porque el mandatario hace lo que quiere: con el dinero, con su agenda y, lo más grave, con la confianza que se le otorgó.
Hay una ironía brutal en esta situación. La misma sociedad que sufre la violencia y las carencias es la que financia, a través de sus impuestos, estos lujos y esta vida de príncipe itinerante. Cada despegue de ese avión es un símbolo de la distancia abismal que separa a la dirigencia política de la gente a la que dice servir. No es solo un viaje a Buenos Aires; es un vuelo sobre las cabezas de quienes enfrentan la crudeza de la realidad formoseña.
Exigimos rendición de cuentas. Exigimos que cada peso gastado en esos vuelos sea justificado públicamente y que se demuestre, de una vez por todas, que fueron en beneficio de Formosa. Pero sobre todo, exigimos presencia, compromiso y empatía. Un gobernador no puede ser un turista de lujo en su propia provincia. Mientras la sociedad sufre, el único viaje que debería emprender el señor Insfrán es un viaje de regreso: a la responsabilidad, a la austeridad y al lado de la gente que lo votó. Que su próximo destino sea, sin excusas, Formosa y sus urgentes problemas. La provincia no puede esperar más.


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