
La cara oculta del feudo de Insfrán: cuando la propaganda termina donde empieza el hambre
leonardo fernández acostaHay datos que funcionan como una bofetada contra la propaganda. Datos que perforan discursos, derriban relatos y exponen realidades que el poder intenta esconder detrás de inauguraciones, cadenas oficiales y aparatos de comunicación financiados por el Estado.
El último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA ubica a Formosa entre las provincias con mayor vulnerabilidad socioeconómica de la Argentina. Con un índice de 40,9 sobre 100, comparte el podio del deterioro social con Santiago del Estero y Salta. No se trata de una encuesta de opinión ni de una interpretación partidaria. Es una medición construida a partir de once indicadores vinculados a vivienda, educación, empleo, acceso a servicios básicos y condiciones de la infancia.
El modelo formoseño desnudo, presenta una provincia gobernada por el mismo hombre desde hace tres décadas exhibiendo los duros y tremendos niveles de vulnerabilidad. La verdadera cara de Insfrán aparece lejos de los despachos oficiales y cerca de los márgenes donde viven quienes nunca son protagonistas de los discursos del poder.
En El Algarrobal, por ejemplo, una comunidad nivaĉle del oeste formoseño, Marta Gómez describe una realidad que parece extraída de otro siglo. Cuenta que su vivienda tiene partes cubiertas con tierra, otras con palos y paredes hechas con frazadas. Todos los días transporta 35 litros de agua desde un aljibe comunitario para abastecer a su familia.
No se trata de una excepción. Simeón Pérez, cacique de la comunidad, resume la situación con una frase devastadora: la principal necesidad sigue siendo el agua y la vivienda. Algunas casas no tienen techo. Otras no tienen paredes. Mientras tanto, desde la capital provincial se repite hasta el cansancio el discurso del modelo formoseño.
Un modelo en donde hay cientos de familias que carecen de agua potable, en donde la inclusión no existe porque no hay un solo servicio esencial. Donde miles de personas viven en condiciones incompatibles con la dignidad humano.
Pablo Chianetta, integrante de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo, aporta un dato que revela la profundidad de la crisis alimentaria. Explica que muchas familias compran alitas de pollo porque es lo único que pueden pagar para acercarse mínimamente al consumo de proteína animal. Hablar de leche, huevos o una alimentación equilibrada se convirtió para muchos en un lujo inalcanzable.
Más duro aún resulta el testimonio de Gustavo Núñez, quien describe el crecimiento de la demanda alimentaria en los comedores comunitarios. Donde antes alcanzaba una olla para cincuenta personas, hoy hay que multiplicar esfuerzos para alimentar a más de ciento veinte.
Esta es la Formosa que rara vez aparece en los medios alineados con el gobierno. La Formosa donde la pobreza dejó de ser una estadística para transformarse en una forma permanente de existencia. La Formosa donde el acceso a internet sigue siendo limitado, donde faltan servicios básicos, donde el aislamiento geográfico se combina con el abandono estatal.
Y también la Formosa donde el aparato político ha logrado naturalizar la precariedad durante décadas.
El drama no es solamente la pobreza. El drama es la normalización de la pobreza. La transformación de la emergencia en paisaje. La conversión de la necesidad en herramienta de control político. Porque cuando una provincia permanece durante décadas entre las más pobres del país pese a recibir enormes recursos públicos, el problema deja de ser económico para convertirse en político.
El índice de vulnerabilidad de la UCA no solo desnuda carencias materiales. También expone el fracaso de un modelo que lleva treinta años prometiendo desarrollo mientras miles de formoseños siguen esperando agua, trabajo, vivienda y oportunidades.
Detrás de los actos oficiales, de los carteles de propaganda y de las celebraciones partidarias existe una realidad imposible de maquillar. Es la cara oculta del feudo. La que no aparece en las fotografías de campaña. La que no figura en los discursos.
La que cargan todos los días quienes viven en los márgenes de una provincia donde el poder se volvió permanente, pero el progreso sigue siendo una promesa incumplida. Fuente: La Nación.
Cómo ayudar:
Las personas que quieran colaborar con las ONG consultadas pueden hacerlo donando a los siguientes alias:
● LA CHATA SOLIDARIA: lachatasolidaria
● PATA PILA: gracias.pata.pila.mp
● CYNNAL: cynnal.arg.ong
● APCD: jarron.parque.datil
¿Querés profundizar en esta realidad? El próximo lunes 8 a las 18 hs, Micaela Urdinez, periodista de Fundación LA NACION, y Santiago García Pintos, fundador de Cynnal, conversarán sobre la importancia de visibilizar la pobreza rural y las realidades que encuentran al recorrer algunos de los rincones más vulnerables de la Argentina. Inscribite acá.


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