
La UNaF, tierra de nadie: otra vez violencia y vandalismo dentro del Campus
leonardo fernández acostaUna vez más, el Campus de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) quedó en el centro de un nuevo episodio de vandalismo.
El hecho ocurrió este lunes 31 de agosto y tuvo como escenario el Comedor Universitario, donde se constató la rotura del vidrio de la puerta principal de acceso. Además, la puerta de emergencia del edificio fue encontrada forzada.
No se trata de un episodio aislado. El nuevo hecho se suma a una serie de situaciones de violencia y daños que vienen generando preocupación dentro de la comunidad universitaria.
¿HASTA CUÁNDO?
La reiteración de estos episodios plantea una pregunta inevitable: ¿quién garantiza la seguridad dentro del Campus y quién se hace responsable por los daños al patrimonio de la Universidad?
El problema no es solamente el vidrio roto o una puerta violentada. Lo que está en juego es la seguridad de estudiantes, docentes, trabajadores no docentes y de todas aquellas personas que diariamente concurren a la Universidad.
También genera preocupación el clima interno que estos episodios contribuyen a instalar en una institución que debería ser, ante todo, un ámbito de estudio, trabajo y convivencia democrática.
UN TRASCENDIDO QUE GENERA MÁS PREOCUPACIÓN
En las últimas horas también comenzaron a circular trascendidos que vinculan a los presuntos autores del intento de ingreso con personas pertenecientes al círculo cercano del decano Rafael Olmedo.
Hasta el momento, esa versión deberá ser debidamente investigada y esclarecida por las autoridades correspondientes. Precisamente por eso resulta indispensable determinar qué ocurrió, quiénes fueron los responsables y bajo qué circunstancias se produjo el ingreso o intento de ingreso al edificio.
Porque cuando aparecen daños dentro de una institución pública, no alcanza con reparar una puerta o reemplazar un vidrio. También hay que establecer responsabilidades.
El patrimonio de la UNaF no pertenece a una persona, a una agrupación ni a una conducción circunstancial.
Es patrimonio público. Es de los estudiantes, de los docentes, de los trabajadores y de toda la comunidad universitaria.
Romper, forzar o vandalizar sus instalaciones no es una forma de expresar una diferencia política o institucional.
Es dañar un bien que pertenece a todos.
Y frente a la repetición de estos hechos, el silencio tampoco puede convertirse en parte del problema.


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