
El PAIPPA llega a la UNLa y la ONU no suspendió el Día Mundial de la Alimentación de milagro
leonardo fernández acosta
Cada 16 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación nos invita a reflexionar sobre el hambre, el acceso a los alimentos y esas cosas menores que preocupan a la ONU. Pero este año, la Universidad Nacional de Lanús fue testigo de un acontecimiento histórico: el ministro de la Producción y Ambiente de Formosa, Lucas Rodríguez, cruzó fronteras provinciales para iluminar a la humanidad con la buena nueva del PAIPPA. Sí, señores: el modelo formoseño llegó a Buenos Aires, y no vino a pedir permiso.
La invitación vino del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, lo que ya de por sí es un dato: alguien en La Plata pensó que Formosa tenía algo que enseñar sobre alimentación. Vaya uno a saber si fue por generosidad institucional, por compromiso con el federalismo o porque alguien confundió el listado de expositores con el de proveedores. El caso es que el ministro Rodríguez subió al escenario del edificio "José Hernández" y, con la solemnidad de quien anuncia el fin de la historia, desplegó su arsenal de frases hechas.
"A tres décadas de su creación, el PAIPPA nos marca el camino", dijo. Y uno se imagina a los presentes asintiendo con la cabeza, sin atreverse a preguntar cuál es exactamente ese camino, cuántos productores lo transitan, qué producen, en qué cantidades y a qué precios. Porque el ministro no trajo datos. Trajo épica. Trajo "la tierra cumple una función social", "ningún formoseño es inviable", "otra matriz productiva es posible". Frases que suenan tan bien que sería una lástima arruinarlas con estadísticas.
El ministro también explicó que "frente a un sistema global que reduce el alimento a una mera especulación financiera", Formosa demuestra que se puede hacer otra cosa. Es una lástima que la provincia no compita con ese sistema global, sino que dependa de la coparticipación federal y del empleo público para sostener su economía. Pero no arruinemos el momento con detalles técnicos: el hombre estaba en modo profeta y la audiencia en modo aplauso.
Luego vino el dato estelar: "gracias al acceso a la educación, la salud, la vivienda y a obras de infraestructura estratégicas —como el manejo hídrico de la Ruta 28, la conectividad vial, energética y fibra óptica—, logramos retener al 60% de nuestra población en el interior provincial, frenando el éxodo rural". Cabe preguntarse si ese 60% se queda por convicción o porque no hay con qué irse. Retener población no es desarrollo: a veces es simplemente falta de opciones. Pero mejor no preguntar: el ministro estaba en racha y el eslogan no se iba a destruir solo.
El momento cumbre llegó con los remates feria financiados por el Gobierno provincial. "Los productores reciben el 100% del valor de sus animales", presumió Rodríguez, "al reducir la intermediación y evitar prácticas especulativas". Traducción: el Estado organiza la feria, pone la plata, fija las condiciones y después se jacta de haber eliminado a los intermediarios. Es como si alguien pagara la cuenta del restaurante y luego presumiera de haber evitado el pago. La diferencia es que en este caso el restaurante es el Estado y el comensal es el productor, que agradece el gesto pero sigue dependiendo de que alguien pague la cuenta.
La nota que reproduce todo esto no entrevista a ningún productor, no cita a ningún académico crítico, no menciona a nadie que haya dicho "bueno, che, ¿y los números?". Es una pieza de propaganda unidireccional, un desfile de eslóganes sin contrapeso. El Día Mundial de la Alimentación se prestó para hablar de todo menos de alimentación: no hubo hambre, no hubo nutrición, no hubo inocuidad, no hubo calidad. Hubo PAIPPA. Y hubo un ministro contento.
Quizás el PAIPPA tenga méritos. Treinta años de continuidad sugieren algo. La diversificación respecto del algodón es un objetivo loable. Pero una cosa es reconocer eso y otra muy distinta es vender el programa como una revolución sin mostrar un solo balance, un solo precio, un solo volumen de producción. La "función social de la tierra" suena a Constitución de 1949 reciclada, pero en Formosa la estructura agraria sigue concentrada. "Ningún formoseño es inviable" es un eslogan que se estrella contra los índices de pobreza más altos del país. Y "otra matriz productiva es posible" es una frase que, sin datos, suena a deseo más que a realidad.
El congreso de la UNLa buscaba fortalecer vínculos entre universidad, Estado y sector productivo. Lo que se vio fue un vínculo entre el Estado y su propia propaganda, con la universidad como telón de fondo y el Día Mundial de la Alimentación como excusa. La alimentación es un tema demasiado serio para dejarlo en manos de la retórica. Pero eso, al parecer, es un detalle menor cuando hay un modelo que vender y una audiencia que aplaudir.
Así que celebremos: el PAIPPA llegó a la UNLa, el mundo se arrodilla y el ministro Rodríguez volvió a Formosa con la misión cumplida. Los productores, mientras tanto, siguen esperando que alguien les pregunte cómo les va. Pero eso no salió en la nota. Y si no salió en la nota, es como si no existiera.


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