
El radicalismo logra lo imposible en la Convención Constituyente: dividirse solo y dejar a Leguizamón gritando traición
La jura de suplentes en la Constituyente terminó exhibiendo al radicalismo dividido, con un oficialismo que capitalizó la confusión y un Juan Carlos Leguizamón que, molesto y desplazado, acusó a sus correligionarios de traicionarlo para no quedar pegados al gildismo