
Marcelo Sosa y un discurso que obliga a preguntarse si estaba en control de sus facultades. Spoiler: se hunden solos
leonardo fernández acosta
El concejal por la ciudad de Formosa, Marcelo Sosa, decidió superar su propio techo: si en otras sesiones había mostrado torpeza política, esta vez directamente desbarrancó. Lo que dejó sobre la mesa no fue un discurso: fue un episodio. Un viaje sin destino, sin lógica y, a juzgar por el resultado final, sin brújula mental mínima para ocupar una banca legislativa.
Sosa se lanzó contra “los liberales, los hispanos y los de patria”, categorías inexistentes incluso para los manuales más creativos del militante desorientado. Lo hizo mezclando —sin orden, sin contexto y sin sentido— el artículo 14 bis, el partido judicial, la proscripción mágica de Cristina, la épica de Moreno, De Vido como mártir y hasta un elogio a Venezuela como si fuera el modelo de soberanía que la Argentina debería envidiar. Un collage verbal digno de alguien que perdió el guion... o la conexión con la realidad.
Pero lo más grave no es la falta de contenido: es la falta de lucidez.
Porque si en el mapa de referentes morales de Sosa aparecen De Vido, Moreno y Cristina como “compañeros perseguidos”, el problema ya no es ideológico: es clínico. Estamos hablando de uno de los concejales más cercanos al peronismo provincial ponderando públicamente a funcionarios que pasaron más tiempo desfilando por tribunales que inaugurando obras, varios de ellos con condenas firmes o causas resonantes. Y aun así se presenta como su defensor, como si esa defensa lo elevara. Spoiler: lo hunde.
Cada frase de su intervención fue una señal de alarma. No solo por su carga ideológica oxidada, sino por su incoherencia estructural, por el extravío sintáctico y conceptual, por ese modo de hablar que uno no sabe si atribuir a la improvisación, a la ignorancia o a un preocupante deterioro de su estado mental.
Lo que se escuchó en el recinto no fue un debate: fue un síntoma.
Hablar de soberanía citando a Venezuela, diagnosticar proscripciones imaginarias y defender a exfuncionarios presos como héroes patrios... todo en una misma línea narrativa… no es argumento político: es un pedido de ayuda.
Sosa se presenta como el ejemplo del “nuevo” militante de la vieja guardia kirchnerista: alguien que exige memoria, pero solo la memoria selectiva, la que olvida millones robados, obras fantasma, bolsos voladores y sobreprecios épicos. Reclama defender derechos conquistados mientras reivindica a quienes justamente se enriquecieron pisoteando los derechos de todos.
En un Concejo Deliberante donde la lógica debería ser mínima y la responsabilidad institucional máxima, el concejal entregó lo contrario: ruido, confusión y una preocupante señal de que algo no está bien.
Y si este es el nivel de quienes legislan en Formosa, no queda claro qué es más urgente: discutir políticas públicas o revisar certificados médicos.


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