
Convención de papelones: una libertaria que juró, se borró y radicales que votaron con el régimen
leonardo fernández acosta
Este viernes 1° de agosto, la política formoseña asistió a una postal que mezcla solemnidad institucional con una cuota preocupante de improvisación y desinterés. La sesión preparatoria de la Honorable Convención Constituyente se desarrolló en el edificio de la Legislatura Provincial, con los convencionales recientemente proclamados por el Tribunal Electoral Permanente. Pero más allá de los discursos, las juras y la coreografía formal, lo que quedó expuesto fue otra cosa: la falta de compromiso y la ausencia de preparación de algunos supuestos representantes del “cambio”.
Todo comenzó con la elección de las autoridades provisorias. Graciela de la Rosa fue designada presidenta; Rodrigo Vera y Grissel Insfrán ocuparon las secretarías legislativa y administrativa, respectivamente. Con quórum completo, se conformaron las comisiones de Reglamento y Poderes. Hasta ahí, el libreto institucional se cumplía. Pero luego vinieron los tropiezos.
En primer lugar, la fugaz aparición de Sofía Fridman, representante de La Libertad Avanza, dejó a todos perplejos. Juró el cargo y acto seguido desapareció. Literalmente. Se esfumó como si ya hubiera cumplido con una formalidad molesta.

Una banca vacía que encarna perfectamente el vacío de contenido, estrategia y responsabilidad que la caracteriza. Lo suyo no fue un acto de protesta ni una jugada política: fue, simplemente, una señal de desinterés en una instancia clave de la vida democrática provincial. No participó de ninguna de las decisiones que se tomaron en el día de la fecha.
Pero lo peor llegó cuando se votó la vicepresidencia primera. Mientras el oficialismo proponía a uno de los suyos como era de esperarse. Gabriela Neme propuso a Atilio Basualdo como alternativa desde la oposición. Lo que debía ser una jugada de posicionamiento terminó en papelón. Las convencionales Lucila Aguayo y Bernarda Benítez, de la UCR, levantaron la mano pero para votar con el gildismo. Nadie supo si fue por desconocimiento del reglamento, por un reflejo condicionado o porque todavía no entendieron bien a qué fueron.

El resultado: un cuarto intermedio para ordenar el desorden y la posterior conformación de autoridades con Graciela de la Rosa como presidenta, Hugo García como vicepresidente primero y Francisco Paoltroni como vicepresidente segundo. El gildismo, una vez más, demostró que juega en la cancha con estrategia. La oposición, mientras tanto, sigue sin encontrar ni la brújula ni la pelota.

La Convención recién comienza, pero la oposición ya se anota sus primeras derrotas solitas, sin necesidad de que el peronismo apriete un solo botón. ¿Qué se puede esperar de un proceso de reforma constitucional donde algunos no aparecen, y otros no entienden lo que votan? Si esta va a ser la resistencia al régimen, mejor ni imaginar lo que se viene.


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