
Formosa: una Legislatura que cuesta más de $20 mil millones, no trabaja y no legisla nada
leonardo fernández acosta
Un informe reciente de la Fundación Libertad volvió a poner en evidencia el costo político que las legislaturas provinciales imponen al país. En promedio, cada legislador argentino cuesta $1.182 millones por año, casi tres veces más que uno español. Tucumán encabeza el ranking con $2.735 millones por legislador, seguida por la Ciudad de Buenos Aires ($2.661 millones), Chaco ($2.492 millones), Buenos Aires ($2.293 millones) y Santa Fe ($2.138 millones). En el otro extremo, las más “austeras” son Santiago del Estero ($138 millones) y San Luis ($174 millones).
El informe también revela que, en promedio, hay 26 empleados por legislador en el país, con picos escandalosos: Corrientes llega a tener 72 por cada uno, Chaco 70 y Catamarca 54. San Luis, en cambio, apenas dos, Córdoba ocho y Entre Ríos nueve.
El gasto total de las legislaturas provinciales asciende a $1,4 billones, casi tres veces más que lo que destinan las comunidades autónomas de España ($483.486 millones). En Tucumán, los $134.037 millones presupuestados para su Legislatura equivalen al 44% de todos sus gastos de capital; en la Ciudad de Buenos Aires, los $159.694 millones representan el 20% del presupuesto de su Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano; en Santa Fe, los $142.138 millones son el 64% de lo destinado a Desarrollo Productivo.
Hasta ahí, las cifras nacionales. Pero lo más elocuente del informe no es lo que muestra, sino lo que deja en evidencia sobre Formosa.
Porque, aunque históricamente la provincia ha evitado publicar sus números, los datos que se filtraron para 2025 son contundentes: Formosa gasta $706.762.629 anuales por cada legislador, lo que eleva el presupuesto total de la Legislatura provincial a $20.202.878.868 por año.
Sí, más de veinte mil millones de pesos para una cámara de diputados que no debate, no controla y aprueba sin leer todo lo que el Poder Ejecutivo le manda. En una provincia donde la salud pública agoniza, las rutas están destruidas y los hospitales sin insumos, semejante cifra no se traduce en representación ni en control, sino en obediencia.
El dato cobra más peso aún si se recuerda que en Formosa la Legislatura no publica sus gastos desagregados, ni sus contrataciones, ni su planta de personal. El porcentaje destinado a sueldos y asesores probablemente supere el promedio nacional del 86% del gasto legislativo en personal.
El resultado es claro: la Legislatura formoseña no es un poder del Estado, sino un departamento administrativo del gobernador. Sus legisladores son empleados de confianza con dietas millonarias y silencios bien pagados.
Mientras otras provincias discuten la reducción del gasto político o la digitalización de sus sesiones, en Formosa se mantiene intacta la estructura de poder más cara e ineficiente del norte argentino. Porque aquí la política no cuesta lo que gasta: cuesta lo que calla.
Si la Fundación Libertad quisiera completar su ranking con justicia, debería agregar una categoría aparte:
Formosa – Costo por legislador: $706.762.629.
Gasto total anual: $20.202.878.868.
Transparencia: cero. Independencia: nula.
En la provincia donde todo se decide desde una sola oficina, el costo de la Legislatura no se mide en pesos, sino en obediencia.


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