
El ocaso de un tonto rey: Insfrán despliega su poca vitalidad para atacar a un periodista y adoctrinar a otros
leonardo fernández acostaLa conferencia de prensa se convirtió en un acto de disciplinamiento. Con más de tres décadas ininterrumpidas en la gobernación de Formosa, Gildo Insfrán ha consolidado un sistema donde la prensa no es un contrapoder, sino un apéndice del relato oficial. Sin embargo, lo ocurrido en las últimas horas con el periodista Antonio "Tintu" Ruiz de la FM 101.5 "La Mira" trasciende la anécdota de un mal humor matinal: es la radiografía descarnada de un poder que se cree eterno y, por lo tanto, intocable.
El detonante fue una pregunta tan sencilla como urgente. En el marco del anuncio de un aumento salarial, Ruiz consultó sobre el impacto de la quita de subsidios nacionales y el aumento de las tarifas de energía eléctrica de REFSA, la empresa que administra el propio Estado provincial. La pregunta apuntaba al dilema cotidiano de los formoseños: "¿Pagamos la luz o comemos?".
La respuesta del gobernador no fue una explicación técnica ni una medida de alivio. Fue un ataque directo a la libertad de prensa. "No hace falta que me siga. Usted es libertario y usted defiende la política nacional", espetó Insfrán, etiquetando al periodista para desacreditar su pregunta . Al intentar Ruiz insistir con el fondo del problema social, el mandatario escaló la agresión hacia lo personal y lo intimidatorio.
"Ensobrado": el Estigma del Poder Corruptor
Fue entonces cuando Insfrán cruzó una línea aún más grave. No satisfecho con llamarlo "libertario" (una etiqueta política que el periodista no reivindica), el gobernador soltó el epíteto más revelador de su concepción del periodismo: "Y no se presente como Antonio Ruiz, diga Tinto Ruiz nomás, ensobrado" .
El término "ensobrado" en la jerga periodística argentina tiene una carga pesadísima: acusa al comunicador de recibir dinero de manera ilegítima (dentro de un sobre) para extorsionar o para publicar información. Paradójicamente, en la boca de Insfrán, la acusación funciona como un espejo.
En una provincia donde el 70% de la economía depende del Estado y la pauta oficial se maneja de manera discrecional , acusar a un periodista independiente de "ensobrado" no solo es falso (Ruiz insistía en preguntar por el bolsillo de la gente, no en alabar al gobierno), sino que es una táctica de destrucción de reputación.
El mensaje es sutil pero perverso: "El único que puede dar sobres acá soy yo". Al llamarlo "ensobrado", Insfrán no solo intenta aislar al periodista de sus colegas, sino que proyecta su propia lógica de manejo de la información: la de una prensa que debe vivir agradeciendo y callando a cambio de migajas publicitarias. La independencia de Ruiz, al no adularlo como "sus periodistas oficialistas" , le resultó tan incomprensible que solo pudo explicarla como una forma de corrupción ajena.
La Humillación Pública y el Silencio Forzado
El acto de poder continuó con una orden directa sobre la identidad: no le permitió usar su nombre completo, intentando reducirlo a un apodo despectivo. Ante la insistencia legítima de Ruiz ("Quería saber qué va a pasar con la gente"), la respuesta del gobernador fue el portazo definitivo: "No, no contesto más. Vaya y pregúntele a Milei" .
El Mensaje para el Resto de la Prensa: Obediencia o Silencio
El ataque a Antonio Ruiz no es un hecho aislado, sino un acto pedagógico para el resto de los comunicadores. El mensaje es claro y brutal: si preguntan sobre los problemas reales de la gente (la luz, el hambre, la inflación), serán humillados públicamente, desacreditados como "libertarios" o "ensobrados", y silenciados.
Esta conducta se inscribe en un patrón histórico denunciado por periodistas formoseños, que incluye maltrato por parte de funcionarios, falta de acceso a la información pública y el uso de conferencias de prensa como herramienta de propaganda, donde "la única información válida es la que viene de fuentes oficiales" . Es la misma lógica de "el que no adula, agravia".
Lo ocurrido en ese audio trasciende la anécdota de una conferencia de prensa tensa. Es una muestra de cómo la falta de alternancia en el poder y el control absoluto de las instituciones pueden degenerar en una práctica de gobierno donde la crítica es considerada una traición. Al llamarlo "ensobrado", Insfrán no solo insultó a un periodista; confesó su propia visión de un mundo donde la lealtad se compra y la independencia se castiga.
La intolerancia del gobernador no es un arrebato de mal humor; es la consecuencia lógica de un liderazgo que, tras 30 años, ha borrado la línea divisoria entre el estado y su persona. Al tratar a un periodista como un súbdito insolente y "ensobrado", no solo degrada a ese profesional, sino que degrada a toda la democracia formoseña, enviando el mensaje de que en su territorio la única voz autorizada es la suya.
Formosa Investiga repudia vehementemete los ataques a la prensa vengan de donde vengan pero treinta años de feudalismo, suman impunidad y abuso de poder a quienes detentan la soberbia de entenderse dueños de la verdad y el discurso único. Toda nuestra solidaridad con "Tyntu" Ruiz, el único que estaba parado en el lugar donde nadie quiere estar, salvo los felpudos con micrófonos.


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