
UNaF: el comedor como excusa y cuando la pelea por el poder se come a la verdad
leonardo fernández acostaEn una entrevista con Formosa Stream, Zully Rivero, encargada de la Tecnicatura en Gestión Universitaria, no solo explicó el estado del servicio de viandas y el comedor universitario, sino que fue al fondo del asunto: “El tema del comedor es una excusa para atacar al rector, a la gestión de él, es una puja por el poder en realidad, lo que se está viviendo en la universidad”. Esta declaración, dicha sin vueltas, obliga a preguntarse si los reclamos difundidos en redes responden a una necesidad real de los estudiantes o a una estrategia de desgaste institucional.
Porque los datos duros están. El comedor, según Rivero, funciona a pleno, aunque su estructura edilicia esté en reparación por dos fugas de gas detectadas a fines del año pasado. El servicio de viandas se mantiene mediante una plataforma digital, con precios claros: “35 mil pesos para comer todo el mes y 20 mil pesos para 10 viandas”. La funcionaria defiende el costo: “no creo que haya otra vianda de ese precio”. Y agrega un dato clave: “nunca hubo presupuesto para 1.500 viandas, siempre se dieron 350 viandas”. Es decir, no hay un recorte nuevo, sino una operación sostenida dentro de los límites reales de la universidad.
Sin embargo, lo que más preocupa no es el menú, sino la metodología del conflicto. Rivero denuncia haber sido víctima de escraches públicos y una campaña de difamación: “quieren destruir mi imagen quizás, o destruir a mí también, por el solo hecho de estar cerca del rector”. Y va más allá: señala a un responsable directo, “una persona, un personaje nefasto”, el profesor Rafael Olmedo, a quien acusa de orquestar un entorno de ataques con un objetivo claro: desestabilizar antes de las elecciones a rector.
En este punto, la editorial no puede eludir una pregunta incómoda: ¿por qué un conflicto menor por viandas escala hasta convertirse en un intento de dañar la credibilidad institucional? La respuesta la da la propia entrevistada: “ellos piensan que dañan a las personas, pero no están dañando a las personas, están dañando a la institución”. Y esa herida, la de la confianza en la universidad pública, tarda años en cicatrizar.
Afortunadamente, no todo es ruido. Rivero recuerda que la Universidad Nacional de Formosa sigue en pie con logros concretos: dos doctorados acreditados, tres nuevas tecnicaturas y un rector que, según sus palabras, “tiene el objetivo de profesionalizar a los no docentes”. Y los claustros, lejos de plegarse al caos, “están trazando líneas de acción y política institucional”.
Lo que está en juego, entonces, no es si el comedor reparte 350 o 1.400 viandas. Lo que está en juego es si permitimos que la disputa por el poder se disfrace de reclamo legítimo, y que la difamación ocupe el lugar del debate democrático. Como bien dijo Rivero al cierre: “el único mecanismo que está usando es el escarnio, la difamación, la burla, no tiene otra herramienta”. Que eso no baste para hacer tambalear a una institución que, pese a todo, sigue funcionando y formando profesionales.


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